Marcela Topor-Carles Puigdemont, amor, en catalán, entre vacas



Carles Puigdemont y Marcela Topor. /Foto: diariovasco.com.

Yolanza Cabezuelo Arenas.

George Bernard Shaw retrató el mito de Pygmalion en su novela del mismo nombre, de la cual se haría una adaptación al cine titulada “My fair lady“, con Audrey Hepburn en el papel de Eliza Doolittle: una joven arrabalera a quien el profesor Higgins trata de convertir en una dama distinguida.

Marcela Topor no era arrabalera, sino campestre:  según sus padres, cuando Carles Puigdemont pidió su mano “se encontraba en el campo dando de comer a las vacas“, actividad muy legítima y bucólica, pero nada glamorosa; sobre todo porque de Marcela Topor se dice que es universitaria, periodista para más señas, pero era actriz cuando conoció a su futuro marido. La retratan los medios como sufridora del régimen de Ceaucescu, apuntando ser ésta la razón de su desembarco en nuestro país: más concretamente en Cataluña.

Los Puigdemont y los Mas.

Una vez dejada atrás la campiña rumana aparece el profesor Higgins en forma de Carles Puigdemont, que entonces aspiraba a ser alcalde de Girona y había tenido la humorada de estudiar -para apoyar su carrera política- Filología catalana. Puigdemont introduce a la joven rumana en las delicias del idioma catalán, hasta conseguir que lo domine mejor que Josep Plá, y ya tenemos a la futura “primera dama” de una región de España hablando catalán antes de aprender castellano.

Aprovechando que la criatura tiene 15 años menos, y poca o ninguna idea de la realidad española, comienza el adoctrinamiento en el independentismo, con lo que podemos deducir que los primeros años de Marcela Topor en España tuvieron que suponer un tedio inimaginable.

Marcela Topor con la oronda Pilar Rahola.

Como en todo adoctrinamiento y todo proceso Pygmalion se da una de cal y otra de arena, el siguiente paso es encontrar un trabajo, que no sea ordeñar vacas, para Eliza -perdón: Marcela-. Y hete aquí que al futuro president se le ocurre fundar un diario independentista en inglés.

Como seguramente escape a la comprensión general la utilidad de un diario de estas características, es necesario aclarar que su objetivo es “informar a los turistas y residentes extranjeros de la realidad catalana“; en inglés, idioma al que se recurre para que cualquier tontería suene a importante.

Marcela Topor. /Foto: romania-insider.com.

En el Daily Catalonia comienza su andadura periodistica Marcela Topor, ya independentista hasta la médula e instalada en Girona, donde alumbra dos niñas: Magali y María. Quedan atrás el campo, las vacas, y los pinitos artísticos.

El progreso del matrimonio Puigdemont llega a su culmen con la polémica declaración de independencia. Marcela Topor besa en público a su marido, y la imagen se hace viral. La esposa de Puigdemont es atractiva y simpática (cualidades que no tenía su predecesora Marta Ferrusola); dentro del absurdo independentista mucha gente la ve como la futura Michelle Obama, pero se hace más apropiado el sobrenombre de “dama ausente“, porque quizá comprendiendo que el papel que se le ofrece es de sainete de tercera, literalmente desaparece, incluyendo redes sociales.


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