Jesús de Nazaret: El Hijo de Dios en el cine



Fernando Alonso Barahona. Crítico de cine.

Es tiempo de Semana Santa y la figura de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, puebla películas de muy diverso tipo a lo largo de la historia del cine.

No hay nada de violencia gratuita en esta película. Creo que un menor de doce años no debería verla, a no ser que sea muy maduro. Es bastante fuerte. Nos hemos acostumbrado a ver crucifijos bonitos colgados de la pared. Decimos: «¡Oh, sí! Jesús fue azotado, llevó su cruz a cuestas y le clavaron a un madero», pero ¿quién se detiene a pensar lo que estas palabras significan realmente? En mi niñez, no me daba cuenta de lo que esto implicaba. No comprendía lo duro que era. El profundo horror de lo que Él sufrió por nuestra redención realmente no me impactaba. Entender lo que sufrió, incluso a un nivel humano, me hace sentir no sólo compasión, sino también me hace sentirme en deuda: yo quiero compensarle por la inmensidad de su sacrificio. MEL GIBSON.

Rey de Reyes ( 1927 ) producida y dirigida por Cecil B de Mille es una de las más famosas películas de la historia del cine mudo, su impacto solo sería igualado casi tres cuartos de siglo después por Mel Gibson y SU Pasión. En ésta última la gente contempla las desgarradoras imágenes en un acto de contrición que ha llegado a provocar conversiones. Lo mismos sucedía en Rey de Reyes, estrenada en casi todo el mundo, con subtítulos en 27 idiomas y que en Méjico, durante la etapa de gobiernos anticlericales, servía a los asistentes como sustituto de la reunión dominical en las templos. La gente se arrodillaba a rezar y en numerosos países del mundo se registraron conversiones religiosas.

El cine habría de recrear muchas veces a la imagen del Hijo del Hombre, desde el episodio de “Intolerancia “ de Griffith, hasta el “Gólgota “ 1935 de Julien Duvivier o El beso de Judas, 1953 de Rafael Gil . . El Bautismo de Cristo en “La historia más grande jamás contada “ de George Stevens , el sermón de la Montaña en “Rey de Reyes “ de Nicholas Ray o la imagen de Robert Powell predicando en “Jesús de Nazaret “ de Franco Zeffirelli, son hitos en la visión fílmica de Jesucristo. Inolvidables también sus apariciones de espalda, sin mostrar su rostro a la cámara en la mitica Ben Hur, 1959 de William Wyler .

Pero tal vez, y hasta la llegada de La Pasión de Mel Gibson, la versión de 1927 , de Cecil B. De Mille puede considerarse la mejor película sobre el Hijo de Dios.

El productor Samuel Bronston, ya afincado en España , buscó desesperadamente la bendición papal para su proyecto de Rey de Reyes , 1960. Y, por fín, el 8 de marzo de 1960, el Papa Juan XXIII sancionó favorablemente el guión que le presentaban, firmado por Philip Yordan y el prestigioso escritor católico italiano Diego Fabbri.

La historia más grande jamás contada ( 1965 ) – tras el Rey de Reyes de Nicholas Ray – fue un proyecto de especial ambición. Un empeño espectacular producto de la fe y el entusiasmo de George Stevens. Max Von Sydow encarnó a Jesús, y Charlton Heston se encargó de dar vida a Juan el Bautista.

El cine europeo tampoco andaría a la zaga. Así en El evangelio según San Mateo, 1964, de forma muy ideológica, Pier Paolo Pasolini no muestra a Jesús encargando las llaves del Reino a Pedro. Para el autor, su acercamiento a Cristo no incluye a su Iglesia. Pese a todo, un film interesante y lleno de aristas sugerentes.

El Cristo de Rossellini (Mesias 1975 ) es el Cristo de la Palabra ( Al principio era el Verbo ), de su Palabra brota la fuerza interior y ese mensaje de trascendencia se expande por el mundo ofreciendo la esperanza. Apenas hay acción en “El Mesías “, tan solo imágenes desnudas y el flujo de una palabra , de un verbo capaz de cambiar la historia del mundo.

Franco Zeffirelli, hombre creyente, volcó lo mejor de sí mismo en una película emblemática –Jesús de Nazaret ( 1977 )- tal vez la más ortodoxa de cuantas versiones sobre la vida del Hijo de Dios se han realizado. El proyecto fue avanzando hasta convertirse en todo un núcleo de exploración religiosa para Zeffirelli. En la Navidad de 1975 es recibido por Pablo VI que bendice la película. A partir de ese instante el rodaje de “Jesús de Nazaret “ se convierte en una experiencia titánica.

En los años siguientes proliferaron acercamientos musicales: la opera rock Jesucristo Superstar, dirigida por Norman Jewison – un gran éxito en las tablas – y la más modesta Godspell, adaptada para el cine por David Greene. De mayor interés es el ensayo teatral Proceso a Jesús, 1973 de José Luis Sáenz de Heredia que narra la reconstrucción del proceso a Cristo desarrollado veinte siglos después por un grupo de sefardíes en Toledo.

Y está por supuesto la fallida La última tentación de Cristo, de Martín Scorsese o la sencilla y cercana Natividad , Esta ultima, dirigida por Catharine Hardwicke en 2006, es la historia de una joven llamada María y del designio divino que cambió para siempre su vida y la historia de la humanidad. Su vida en Nazaret, su matrimonio con  José, la visita del Árcangel Gabriel, un embarazo milagroso y su camino hasta Belén para dar a luz al Hijo de Dios.

Mel Gibson arriesgó en 2004 todo su talento y su fortuna en la producción y dirección de La Pasión de Cristo, película que se acerca sin ambages ni temor humano al misterio central del cristianismo: la pasión, muerte y resurrección de Cristo, el Hijo del Hombre .

Gibson, de firmes creencias católicas, al igual que Jim Caviezel, narra las últimas doce horas de la vida de Jesús. Y otorga, con la ayuda de su director de fotografía Caleb Deschanel, un tono duro y sufriente a la imagen, sin eludir los aspectos más realistas y sangrientos de la tortura que sufrió Cristo. Una impactante Mónica Bellucci encarnó a María Magdalena .

Si estéticamente la película es extraordinaria, aún en su dureza – y con influencias visuales de Caravaggio y El Greco – desde el punto de vista fílmico es una obra maestra que se clava como una daga punzante en el corazón del espectador, creyente o no.

“Fue traspasado por nuestras rebeldías, triturado por nuestras culpas. Por sus llagas hemos sido curados” (Is, 53).

Solamente en el contexto de estas palabras de Isaías puede entenderse en toda su profundidad La Pasión de Cristo, de Mel Gibson. De hecho, la cinta se abre con esta profecía, la del siervo sufriente, sobreimpresionada en pantalla. Recrea la Pasion de Jesús de acuerdo a los Evangelios. También se basa en los libros religiosos de Anna Katharina Emmerick.

Gibson ha querido presentar la Pasión al espectador contemporáneo, como De Mille o Zeffirelli hicieron en sus respectivas épocas, y al igual que aquellos ha logrado su objetivo obteniendo una gran repercusión en todo el mundo y un insospechado y grandioso éxito comercial. Algo insólito para una historia conocida, muy dura, rodada en hebreo y arameo y sin la menor concesión al gusto contemporáneo. Mel Gibson ha optado por la crudeza de la verdad y ha logrado despertar las conciencias de sus contemporáneos.

La última escena de la película es la resurrección. De forma breve y expresiva: se abre la tumba donde está Jesús, Él se levanta despacio hacia la salida, de donde proviene la luz, se ve en su mano derecha la herida de los clavos. El Misterio de la muerte se ha tornado Vida. Ahí reside el núcleo de la fe cristiana.

En la Navidad de 2016 Gibson anuncia que trabaja en otro proyecto: Resurrección , que contará el tiempo siguiente a la Pasión del Hijo de Dios:

Nuestra historia subrayará eso con todas las cosas que pasaron alrededor [de la resurrección de Cristo], iluminando lo que significa. No es el evento en sí o un relato cronológico de ese hecho en concreto. Eso sería aburrido y podrías pensar que ya lo has leído. En cambio, ¿qué hay de todas las otras cosas que ocurrieron? (…) ¿Qué paso en esos tres días? No estoy seguro, pero merece la pena pensar en ello. Dejar que trabaje la imaginación”.

Semana Santa tiempo de reflexión, de oración, de consciencia de lo que fue la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo .

 

 

 

 


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