“¡Oren por sus pastores! Para que puedan ver en ellos la grandeza del amor de mi Hijo”



Nuestra Señora de la Paz.
Nuestra Señora de la Paz.

Sor Emmanuel Maillard

19 de junio de 2016 Queridos hijos de Medjugorje, ¡alabados sean Jesús y María!

1. El 2 de mayo de 2016, Mirjana recibió la aparición mensual de la Virgen María en la Cruz azul. Después de la misma transmitió el siguiente mensaje: “Queridos hijos, como Madre de la Iglesia, como su Madre, sonrío mientras los veo venir a mí; cómo se reúnen en torno a mí y cómo me buscan. Mis venidas entre ustedes son prueba de cuánto el Cielo los ama. Ellas les muestran el camino hacia la vida eterna, hacia la salvación. Apóstoles míos, ustedes que se esfuerzan en tener un corazón puro y a mi Hijo en él, están en el buen camino. Ustedes que buscan a mi Hijo, buscan el buen camino. Él dejó muchos signos de Su amor. Él dejó esperanza. Es fácil encontrarlo si están dispuestos al sacrificio y la penitencia, si tienen paciencia, misericordia y amor por su prójimo. Muchos de mis hijos no ven y no escuchan porque no quieren. No aceptan mis palabras ni mis obras, pero mi Hijo, a través de mí, los invita a todos. Su Espíritu ilumina a todos mis hijos en la luz del Padre Celestial, en la comunión del Cielo y la Tierra, en el amor recíproco. Porque el amor llama al amor y hace que las obras sean más importantes que las palabras. Por tanto, apóstoles míos, oren por su Iglesia, ámenla y hagan obras de amor. Por cuanto haya sido traicionada y herida, ella está aquí, porque proviene del Padre Celestial. ¡Oren por sus pastores!, para que ustedes puedan ver en ellos la grandeza del amor de mi Hijo. ¡Les doy las gracias!”

2. Regreso de mi viaje a Asia: Les pido sepan perdonar la demora en el envío de este boletín, apenas acabo de finalizar un largo viaje a Asia donde visité Mongolia (al norte de China) e Indonesia (NT: demora aumentada por mi ida a Merlo, San Luis (Argentina) que se cruzó con el regreso de Sor Emmanuel. Necesitaba estar frente a una computadora como para poder traducir). Les comparto tan solo algunos flashes de mi viaje a Mongolia:
La primera noche nos encontrábamos en un pueblo muy humilde donde fuimos acogidos con tanto amor que se me humedecían los ojos. Aquellas personas no tenían nada ¡y sin embargo nos recibieron con tanto festejo!
Estábamos alojadas en una casita muy sencilla de dos pequeñas habitaciones. Buscábamos las camas, pero no las encontrábamos. En uno de los cuartos había una especie de tarima y por debajo estaba el artefacto de calefacción a carbón para el invierno. ¡Aquella tarima fue nuestro lecho para nosotras tres! Esto resultó bastante normal para mis dos asistentes chinas, pero muy duro para mí, francesa acostumbrada a dormir sobre un colchón… Por la mañana, como no había agua corriente y menos aún baño, nos higienizamos afuera con una palangana y un poco de agua. Los “retretes” dispuestos en el patio carecían de puertas, lo que es habitual en China, especialmente en el campo.

En medio de semejante precariedad, me maravilló la bondad y la profunda alegría de nuestra anfitriona. Con sus magros recursos había confeccionado unas cobijas nuevas para nosotras. Sus imágenes pegadas a la pared eran sus tesoros: ¡un Sagrado Corazón de Jesús y un Inmaculado Corazón de María, sus mejores amigos! Bronceadas y algo abombadas a causa del humo durante el invierno y de la humedad, yo las contemplaba diciendo: “Jesús, si existe un lugar en el mundo en el que ames residir y hacerte consolar, ¡seguramente es aquí!” Allí he podido tener una experiencia sensible de la primera bienaventuranza: “Felices los pobres de espíritu porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos”. En la parroquia, el joven sacerdote había encontrado 12 fieles al llegar a ella, hace dos años. Hoy en día cuenta con 200 feligreses. Cuando nos pidieron de compartir con ellos las maravillas de nuestra vida, ¿cuántos de ellos piensan que vinieron a escucharnos? ¡Los 200!

Les compartiré en otra ocasión alguna otra experiencia de este viaje y mi visita a la querida Indonesia.

3. ¡El efecto Medjugorje! Escribirle una carta a la Gospa siempre produce frutos. Como toda madre, a la Virgen le gusta mucho recibir cartas de sus hijos y como Madre Celestial, responde a ellas celestialmente.
Martina (de Milán) nos relata:

“Algún tiempo después de haberle escrito mi carta a la Gospa, comprendí que debíamos ir en familia a Medjugorje. Feliz noticia, mis padres se unirían a nosotros. Por cierto, a ellos el aspecto turístico del viaje a la costa Adriática los entusiasmaba. Desde mi más tierna infancia había presenciado peleas entre mis padres. Mis hermanos y yo sufrimos mucho por ello. Su sensibilidad, crisis y altercados acababan siempre mal: el uno yéndose de la casa y la otra llorando. Para peor, la reputación de estar en constante litigio los seguía por doquier y nuestros amigos nos lo hacían sentir. No conocíamos lo que era estar en paz. La amenaza del divorcio era siempre una moneda corriente. Siendo niña, me decía: “¡y bueno que se divorcien, eso los hará más felices!” Sin embargo, durante 40 años de matrimonio ese divorcio nunca se produjo, gracias a Dios.

Llegamos a Medjugorje en octubre de 2015. ¿De qué manera la gracia penetró en el corazón de mis padres? El primer día, mi madre, aunque a regañadientes, acepta ir a confesarse. Se coloca en una larga fila frente a un confesionario; pero cansada de esperar, al cabo de un tiempo abandona su lugar y me la encuentro sentada en una confitería. Me dijo a mí misma que esta peregrinación comienza mal. Ella me bombardea a preguntas: “Dios, sí; existe, pero ¿qué quiere de mí? ¡Mi vida está muy bien! Quiero estar bien con Dios pero me amo mi vida. Tampoco quiero entrar en un convento. Y además la confesión… nunca sé qué decirle al cura y tampoco estoy segura de que eso sirva para algo. Hace siete años que me confesé por última vez”.

De todas formas al día siguiente volvió a intentarlo. ¡Sorpresa! Enseguida encontró un confesionario libre. ¿Qué ocurrió allí adentro? ¡No tengo ni la menor idea! Pero varias semanas después de nuestro viaje a Medjugorje tuve la ocasión de pasar algunos días en casa de mis padres, desconfiando bastante el ambiente que encontraría, me preparaba para sufrir como era habitual. Sin embargo, ante mi gran asombro, no hubo ninguna discusión entre ellos. ¡Ni una solita! Mejor aún, mis padres me invitaron a participar de su oración matutina, rosario y otras oraciones, de rodillas ante un pequeño altar bien arreglado – ¡vaya novedad! – y mi madre terminaba esas plegarias cantando un Ave María con su magnifica voz.

Esta paz y reconciliación reencontradas después de 40 años de peleas era uno de los regalos que le había pedido en mi carta a la Gospa. Desde entonces, con sus 65 años de edad, mis padres se han convertido en la pareja modelo de mi fe cristiana y me regocijo pensando que el cambio radical a la paz y el amor que se ha operado en ellos, inspirará a muchas otras personas.

4. ¡Gracias Martina por haber compartido con nosotros este hermoso testimonio! Nos revela cosas que mucha gente suele tener dificultad en creer:
– Que con Dios, nunca es demasiado tarde, y que “la paciencia todo lo alcanza” (Teresa de Ávila).
– Que todo cuanto le confiamos con fe a nuestra Madre del Cielo, ella lo tiene en cuenta y trabaja sin desfallecer hasta terminar ganando esa causa en algún momento.
– Que el divorcio no es una buena solución. “Para Dios, nos dice la Santísima Virgen, el divorcio no existe”. Si para Dios es así, es porque Él tiene preparada una solución mejor para nosotros que nos la irá revelando durante la oración.

Si se topan con un obstáculo importante en sus vidas, humanamente imposible de superar, recuerden que nada es imposible para Dios, ¡ya ha realizado innumerables prodigios a lo largo de los siglos! ¡Oren y crean!

Tal como lo hizo Martina, escríbanle una carta a la Gospa: son muy numerosos los casos en los que ha respondido positivamente. ¿No nos visita acaso diariamente justamente para ayudarnos? Recuerden de encabezar la carta con una acción de gracias, porque según Vicka “las oraciones de agradecimiento son las que llegan más pronto al Cielo”

El 25 de junio festejaremos el 35º aniversario de las apariciones en Medjugorje. ¡Preparémonos para festejar aquel día bendito mediante la oración! Cada uno de nosotros buscaremos en nuestro corazón qué regalo podemos ofrecerle para la ocasión. Por ejemplo, releer algunos mensajes clave y encontrar cuál es el que todavía no lo hemos hecho vida en nosotros. ¡Podemos hablarle de ello en nuestra carta! De esta forma consolaremos su “Corazón Inmaculado que sangra ante  tanto pecado y costumbres pecaminosas” en el mundo.

5. La Madre Teresa será canonizada en Roma el domingo 4 de septiembre. Aprovechemos estos meses para leer o releer sus escritos para que su voz pueda resonar en nuestros corazones. Ella nos dará consejos claros y luminosos para el tiempo actual tan necesitado de dirección espiritual en medio de tanta confusión. ¡Bienaventurados quienes sepan llevar a la práctica la sabiduría de esta gran santa! El camino que ella nos muestra es arduo, no muy del gusto de los amantes de la vida fácil. Su senda es la del Evangelio y ¡Jesús nos dice que la puerta que lleva al Reino de los Cielos es estrecha! Cuando un santo es canonizado envía gracias excepcionales, sepamos acogerlas (Ver PS 1).

Tuve la ocasión de conocer personalmente a la Madre Teresa en Calcuta. Me bendijo fijando intensamente sus ojos en mí. ¡Una mirada de fuego! ¡Les ruego, pídanle que interceda por mí. Extraje algunas frases de su autoría que seguramente serán inspiradoras en el camino hacia la santidad de quienes María llama “mis apóstoles” y también los “apóstoles de la Revelación” (Ver PS 2):

“Muy frecuentemente la gente está centrada en sí misma. De todas formas, perdónales.
Si eres bueno, algunos te acusarán quizás de tener segundas intenciones. De todas formas, sé bueno.
Si eres honesto, algunos quizás te engañarán. De todas formas, sé honesto.
Si eres feliz, algunos quizás te envidiarán. De todas formas, sé feliz.
El bien que hagas hoy será quizás olvidado mañana. De todas formas, haz el bien.
Da a todos lo mejor que tengas, esto nunca les será suficiente. De todas formas da siempre lo mejor de ti.
Porque mira, en resumidas cuentas, todo acontece entre tú y Dios. Y no entre tú y ellos.

6. El 29 de mayo pp. tuvimos la dicha de realizar la primera videoconferencia en directo desde Medjugorje con traducción simultánea al español. Esperamos poder tener otro encuentro virtual, si así Dios lo permite, antes de fin de año en el que mejoraremos detalles técnicos para mayor provecho de tantos hijos de la Gospa hispanoparlantes.
Pueden ver parte de la misma en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=9oFp22zeWu8

¡Querida Gospa, Madre y Reina de la Paz, ven a cada uno de nuestros hogares, a nuestras familias en riesgo! ¡Tu sola presencia atrae las gracias; te necesitamos como nunca antes!


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