El Hogar Social Madrid de Melisa evita su sexto desalojo



Los militantes de Hogar Social, concentrados ante su sede. /Foto: Bernardo Díaz/El Mundo

Luis Bru.

El sistema, que se muestra tan condescendiente con el movimiento okupa cuando es de extremaizquierda, aunque produzca presuntos asesinos como Rodrigo Lanza, y que llega hasta subvencionarlo, se muestra inmisericorde con el Hogar Social Madrid, grupo identitario que ayuda a los españoles con problemas, lo cual le parece a la casta corrupta totalmente intolerable. Hogar Social Madrid okupa edificios del Estado que éste tiene abandonados y que deja deteriorar.

Hoy se iba a producir el sexto desalojo de Hogar Social de la antigua sede del Banco de Madrid, en el número 2 de la plaza Margaret Thatcher, junto a la antigua plaza de Colón. Un edificio del Estado incautado en la alevosa expropiación de Rumasa. Dos centenares de miembros del grupo identitario se han posicionado en la entrada, en actitud pacífica, y con banderas del Hogar y de España. El secretario judicial acudió respaldado por una decena de agentes antidisturbios y decidió postergar el desalojo para “evitar incidentes“.

Antes de esa decisión, ha habido una media hora larga de conversaciones. “No querían tener cargas policiales. El dispositivo que han movilizado ha sido bastante reducido y entonces han decidido cancelarlo“, ha explicado a los medios Melisa Ruiz. El abogado de Hogar Social, Ignacio Menéndez ha precisado que la paralización se ha debido a un defecto de forma en la notificación. “No se había notificado de la manera adecuada ni en tiempo ni en forma. Habían metido la orden por debajo de la puerta y lo hemos recurrido“. Tras anunciarse que no habría desalojo, los miembros de Hogar Social han entonado cánticos y han repetido consignas como “¡obrero y español!” o “No podrán acabar con la ayuda nacional”.

En la sede del antiguo Banco de Madrid pernoctan una veintena de personas sin recursos, al tiempo que Hogar Social aporta alimentos a más de 350 familias sin recursos, lo que les ha ganado la simpatía de un número creciente de gente.


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