Eterno femenino



Greta Garbo. /Foto: lavanguardia.com.

Fernando Alonso Barahona. Crítico de cine.

Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
Alejandra Pizarnik 

Los tipos de femineidad descritos en el cine  podrían caracterizarse de  varias formas:

1.La fascinación distante: Greta Garbo y Marlene Dietrich encarnan el ideal femenino en su estudio más sugestivo, a veces lejano, aunque no les falte el calor ni la pasión. La capacidad de fascinar es intrínseca a todo universo femenino, y una de sus principales distinciones. en su estela las fabulosas María Montez  (La Atlantida), Ava Gardner (Pandora), María Felix, Elizabeth Taylor (Un lugar en el sol), Gene Tierney (Laura), Kim Novak (Vértigo), Audrey Hepburn (Arianne), Catherine Deneuve  o Rita Hayworth (Gilda).

 

  1. El atractivo de la fragilidad: Jeanette MacDonald, Ann Blyth, Virginia Mayo, Linda Cristal, Maureen O, Sullivan,  Anne Baxter – en algunos de sus personajes – , Linda Darnell, Doris Day, Leslie Caron,  Judy Garland,  Julia Roberts,  Winona Ryder o Michelle Pfeiffer encarnaron mujeres cuya principal atracción era su fragilidad, aunque no conviene engañarse por ella, ya que en momentos culminantes saben reaccionar con valor y firmeza (MacDonald cantando “San Francisco” poco antes del terremoto), pero en su femineidad predomina la búsqueda de la protección.

3.Lo femenino, pasional y agresivo: La pasividad sexual femenina es, obviamente, un tópico y, como tal, tan solo parcialmente correcto; la mujer toma la iniciativa en muchas vertientes humanas y puede arrastrar las mayores dificultades. En la femineidad late también un fuerte matiz de agresividad, aunque se envuelva en el atractivo  de la seducción. Así, Norma Shearer (María Antonieta, de W.S.Van Dyke), Vanessa Redgrave (Camelot), Heddy Lamarr (Sanson y Dalila), Vivien Leigh (Lo que el viento se llevó), Katharine Hepburn (Historia de Filadelfia), Barbara Stanwyck en Unión Pacific, de Cecil B. De Mille, sabe soportar las dificultades al mismo nivel que Gary Cooper; y Jennifer Jones, la mujer pasional por excelencia, representa a Perla Chávez y a Ruby Gentry en dos magistrales films de King Vidor, Duelo al sol y Pasión bajo la niebla (Ruby Gentry), que constituyen, además sendos estudios profundos y complejos sobre la más violenta naturaleza femenina. En el cine contemporáneo podemos encontrar esta tipología en las interpretaciones de Demi Moore (Acoso, La teniente O, Nelly), Raquel Welch, Susan Sarandon (Thelma y Louise), Sarah Miles o Sigourney Weaver (Aliens, Armas de mujer) .

4.El símbolo erótico: La femineidad es seductora por propia naturaleza, es una de las categorías empíricas que, sin duda, le corresponden. Cuando se explota adecuadamente, el erotismo puede llegar a ser refinado (Gloria Grahame, Ava Gardner, Hedy Lamarr, Grace Kelly, Catherine Deneuve, Cyd Charisse y María Montez), violento y primario (Jennifer Jones, Marilyn Monroe o Jayne Mansfield) o abiertamente sexual (Jean Harlow, Kim Basinger, Sharon Stone, Madonna, Angelina Jolie, Scarlett Johanson, Jessica Alba, Monica Bellucci).

Sharon Stone.

5.La independencia: Ciertamente, el giro experimentado en la forma de vida occidental en los últimos veinte años ha facilitado que sea el cine contemporáneo el que con preferencia haya ofrecido retratos de mujer independiente, autosuficiente y, a veces, solitaria, tratando de integrar el dominio y la independencia, rasgos masculinos, en la femineidad. En  todo caso, reconocer la tipología decidida y abierta de mujeres como Brigitte Bardot, Rebeca de Mornay, Nicole Kidman, Sigourney WeaVer, Meryl Streep, Sally Field, Kim Basinger, Julia Roberts, Melanie Griffith, Madonna, Kate Winslet, Sheree J. Wilson, Carrie Fisher,  Michelle Pfeiffer, Angela Molina, Maribel Verdu, Aitana Sanchez Gijon… no debe hacer olvidar que antes estuvieron, como reflejo de autonomía femenina, Katharine Hepburn, Maureen O´Hara, Ingrid Bergman,  Susan Hayward, Bette Davis, Vivien Leigh, Ana Mariscal o Sofía Loren, magnífica en tantas películas.

La condición sexuada afecta a la vida entera, desde lo físico hasta lo mental, e incluye absolutamente todas las posibles instalaciones del varón y la mujer. Por ello, la razón vital puede ser masculina o femenina, ya que su contenido intrínseco variará sensiblemente.

El cine como escorzo de vida humana es un espléndido vehículo para dibujar retratos femeninos con humanidad y hondura. En cualquier caso, las diosas del cine siguen atrayendo con su fascinación por mucho que el cine contemporáneo haya perdido buena parte del glamour ( y del talento ) del gran cine clásico.


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