El pacto corrupto de las oligarquías a favor del golpe de Estado



Mariano Rajoy con Pedro Sánchez. /Foto: madridiario.es.

Jaime Balmes.

Mantengo mi afirmación inicial. No tiene demasiado mérito adivinar que el pacto, la corrupción, el consenso, van a ser la solución al golpe de Estado ya que el sistema partidocrático sin separación de poderes y sin representación no puede dar otra solución que la que ahora dispensa al asunto que nos ocupa.
CIU, ERC, PP y PSOE son partidos estatales, oligarquías, que están acostumbrados a pactar y corromperse a su antojo, sin otro poder separado que los limite y sin que puedan ser censurados por los votantes que han validado las listas que ellos han confeccionado y cuyos componentes sólo a ellos les representan y deben obediencia.
Por otra parte, ¿acaso la firma, por parte de todos los miembros del partido de gobierno de la Generalitat, de una declaración expresa de independencia no es suficiente para conocer si la han declarado?
Se afirma, sin rubor alguno, que el documento está firmado fuera del parlamento y que, por lo tanto, no posee efectos jurídicos: ¿acaso la comisión de un delito requiere para su persecución que se perpetre en un lugar determinado?. La declaración firmada por el gobierno de la Generalitat y su partido es una declaración independencia de hecho. ¿Acaso si Cataluña efectuase una declaración de guerra al resto de España de manera escrita y extraparlamentaria no surtiría efecto alguno porque  para que lo hiciera sería necesaria su aprobación en sede parlamentaria?
¿Cómo puede diferenciarse entre una declaración de independencia de hecho y una declaración de independencia de derecho cuando la misma es pública y está efectuada por la autoridad máxima de la Comunidad autónoma de Cataluña?
El gobierno de Cataluña ha firmado ayer la declaración formal de independencia. Ha sido pública y se va a difundir, como el propio texto indica, por las cancillerías extranjeras para obtener paulatinamente el reconocimiento de algunos Estados. El discurso de Puigdemont es una táctica de engaño, un ardid, similar a la empleada por los musulmanes contra los cristianos.
Es un ardid dirigido a la Nación española, no a Rajoy, ya que él ya ha pactado o va a pactar con la Generalitat y también le dirigirá su correspondiente ardid cuando sea oportuno.

OPINA EN RAMBLA LIBRE