Iñigo Urkullu, tonto del año



Iñigo Urkullu, tonto del año. /Foto: publico.es.
Iñigo Urkullu, tonto del año. /Foto: publico.es.

Enrique de Diego

Iñigo Urkullu ha sido elegido por la Redacción de Rambla Libre como tonto del año. Nos ha costado decidirnos y por eso lo anunciamos con cierto retraso, del que pedimos disculpas. El retraso se debe a que había mucho donde elegir. Hoy en día la dirigencia europea navega alocada en la más estricta estupidez.

Seguramente, Ángela Merkel ha hecho méritos más que sobrados con su “¡vamos a lograrlo”, abriendo las puertas a un millón de musulmanes, mantenidos a cargo del contribuyente a 2000 euros al mes, bastantes de los cuales se dedican a asesinar alemanes, acosar y violar alemanas, robar en los domicilios y generar un ambiente de tensión y violencia extremos. Podría haber sido nombrado también Matteo Renzi que ha perdido un referéndum cuando tales consultas se convocan para reforzarse. Muchos merecimientos tiene el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, con su afán de acabar con las fronteras. Incluso Hillary Clinton era merecedora al título. Hemos dudado sobre Mariano Rajoy que no tiene dinero para pagar las pensiones y tiene una deuda pública superior al 100% del PIB y anda ufanándose de su éxito económico, pero, por ahora, entendemos que Rajoy se lo hace.

Ha pesado en la elección de Iñigo Urkullu, presidente del Gobierno vasco, la cercanía y también que ha batido algunos récords difíciles de igualar. Urkullu, a través del Servicio Vasco de Empleo (Lanbide) financia terroristas islámicos con gran generosidad, e incluso paga viajes y estancias a la Siria del califato. Que esto lo haga el partido fundado por Sabino Arana propugnador de una doctrina claramente racial muestra una evolución extraordinaria hacia la más completa estupidez. Es decir, Urkullu ha conseguido llevar al PNV del odio al maketo español al multiculturalismo subvencionado, sin dejar de sentir cierta afinidad por los terroristas, aunque no entendemos que nueces puede llegar a recoger ese partido de besugos peneuvistas de los árboles que pueda mover el terrorismo islámico.

Ahmed Bourgueba, que no tiene ningún apellido vasco, después de que Sabin le mirara la friolera de 176 a su aldeana prometida, que los tiene todos muy argelinos, ha venido cobrando desde el año 2011, 625 euros de la Renta de Garantía de Ingresos, más otros 250 euros para alquiler, y los ha seguido cobrando después de ser detenido y los sigue cobrando después de ser condenado a tres años y medio de prisión, hasta que ingrese en prisión, momento en el que se entenderá que ya no necesita alquiler ni manutención.

Es decir, según el tonto de Iñigo Urkullu si Ahmed Bourgueba hubiera provocado una masacre y hubiera sido detenido, el Lanbide le hubiera seguido ingresando los 625 euros para favorecer su integración.

El muy tonto de Iñigo Urkullu, que pertenece a un partido cuyo fundador abominaba de la inmigración, en su caso del resto de España, ahora financia a combatientes por el califato en Siria. Es el caso de Redouan Benshib, que estuvo cobrando desde 2009 a 2014, también mientras luchaba por el califato, y la paguica de Urkullu le daba para enviar una parte a su familia a Marruecos.

No son dos casos aislados, en una de las regiones del Norte de Pakistán las mafias piden el equivalente a 6.000 euros por cada adolescente que quiera llegar hasta Vasconadas donde hay un tío tan tonto tan tonto que les da por encima de los 625-868 euros de por vida. No sé la verdad qué pensaría Sabino Arana, que no era muy listo, de estos nietos tan tontos. Para Sabino Arana, era preferible que el euskera se perdiera por completo a que degenerara la raza por la mezcla. Sus nietos invierten con el Lanbide en que Vascongadas sea una república islámica y en que les puedan matar a los del Rh positivo de Xabier Arzalluz.

Se puede ser tan tonto como Urkullu pero se necesitan varias vidas de entrenamiento. Con todos los méritos y parabienes: Urkullu queda entronizado como tonto del año por Rambla Libre. Un tío tan tonto no está en condiciones de autogobernarse. Más bien habría que incapacitarle de inmediato e ingresarle en un frenopático.

 


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