Javier de la Calle.
Kamala Harris está desesperada. Como no para de hundirse en las encuestas, ayer acudió a un programa de televisión a no decir nada. Harris sabe que su única opción es recurrir a las celebrities que admira la masa aborregada. La candidata se declaró aficionada a la Fórmula 1, y como no, seguidora de Lewis Hamilton, el satánico piloto británico.