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La nariz de Mbappé y el fiasco suicida de Popper

Redacción




Enrique de Diego.

El fútbol está sobrevalorado y sobredimensionado. Es, obviamente, un deporte de masas que mueve mucho dinero, en derechos de televisión y patrocinios. Es un factor de movilidad ascendente, sus jugadores de élite son multimillonarios, pero eso no les da autoridad para expresar opiniones.

Kylian Mbappé y Unai Simón, éste a su pesar, han protagonizado una polémica similar a la que mantuvieron Jean-Paul Sartre, a favor del compromiso político, y Julien Benda con su La trahison des clercs. En La traición de los clérigos, Benda abogó por el descompromiso o más concretamente por el compromiso de los escritores con la belleza de la literatura.

En estos tiempos sombríos y banales la sociedad ha caído tan bajo que los nuevos clérigos son los futbolistas. Ante el avance de la extrema derecha en las elecciones europeas y la convocatoria por Macron de las legislativas, Mbappé. un as del fútbol, y nada más, se ha dirigido a los jóvenes, sobre los cuales su peso se basa en el videojuego FIFA, para que acudan a votar contra la extrema derecha y «por la diversidad, la tolerancia y el respeto». Unai Simón, portero de la selección española, le ha contestado que los futbolistas no se deben meter en política sino jugar al fútbol, dar un buen espectáulo. No le falta razón al español.

Sin embargo, Mbappé, que es nominalmente francés, ha hecho referencia como desideratum a nivel de propaganda a la filosofía de Karl Popper impuesta a golpe de corrupción y de talonario por George Soros, quien estudió en la London School of Economics de Londres cuando Popper era profesor y que se reclama como discípulo del austriaco y ha puesto a su fundación el nombre de Open Society, en recuerdo de la obra más importante de Popper, «La sociedad abierta y sus enemigos».

Una obra publicada en plena posguerra en la que analiza los orígenes del nazismo en la antigua Grecia y lo identifica con Esparta y bebe en Platón la eugenesia. En contra está la Atenas democrática de Pericles que bebe en Sócrates. Según Popper, el nazismo al buscar una identidad cae en el esencialismo. La propuesta de Popper es el cosmopolitismo. Probablemente, Mbappé no tiene ni idea de quién es Popper ni nunca ha leído el tostón que es La sociedad abierta y sus enemigos.

Popper no tuvo en cuenta, porque no le convenía, que las naciones que se enfrentaron al nazismo se basaban en una cohesión interna, en una identidad, que Inglaterra o Reino Unido respondía a unas pautas comunes, al igual que Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega, Rusia…Sólo Estados Unidos, dado su crisol de razas, se mantuvo atenazado e inactivo hasta que fue atacado por Japón en Pearl Harbor y el día de infamia le hizo descargar su ira, entonces una nación muy moralista.

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Popper debió darse cuenta de lo sobremanera infundado de su planteamiento cuando en «La responsabilidad de vivir», en un simple capítulo, sostiene que las sociedades sólo pueden convivir y sobrevivir cuando existen una regularidades que permiten a sus ciudadanos mantener una conversación, una historia común, costumbres comunes. Esta suscinta reflexión enmienda la plana al tocho insufrible de «La sociedad abierta y sus enemigos».

Bajo el dictado corrupto del amoral Gegorge Soros, Europa ha sido sometida a un proceso de ingenería social popperiana y a la porosidad de sus fronteras, de forma que las naciones han ido perdiendo su identidad y sus regularidades. Hoy sólo se reconocen en el fútbol y la Eurcocopa está sirviendo de escaparate de un continente que se parece más a África, y concretamente Francia parece una nación del continente africano.

Ese proceso de ingeniería social ha notoriamente fracasado y presenta el riesgo de sumir a las sociedades en el caos, en la delincuencia, en la violencia y, si no se reacciona rápido, en una guerra interna étnica y religosa.

La  propuesta cosmopolita de Popper aquí ha tenido una lectura de que todos somos europeos, para lo cual se ha dejado entrar a millones de poblaciones islámicas financiadas por la Unión Europea, instaladas en el asistencialismo. Así los franceses ya no son franceses, sino diversos; idem los alemanes; los españoles están trance de dejar de serlo. Naiones como Hungría que se han negado a esta locura y han mantenido su identidad nacional han sido perseguidas por Bruselas que la han coaccionado mediante multas cuantiosas.

En el estúpido lenguaje interno de Popper, no tiene sentido que haya en un mismo territorio comunidades yuxtapuestas con identidades enfrentandas, con esencialismos tan marcados como el islámico. Esto ya lo describí en mi libro «Chueca no está en Teherán», que debió ser definitivo. Toca ahora recordar lo obvio: una comunidad islámica con el único mandamiento válido en El Corán de «matadlos a todos allá donde los encontréis» no puede coexistir ni convivir con una comunidad, por ejemplo, de franceses autóctonos, ya sean cristianos o, peor aún, agnósticos, ateos, masones, sodomitas, etc. Una de las comunidades se impondrá a la otra mediante un baño de sangre. Por tanto, la filosofía de Popper, agravada por un tarugo como Soros, es de las más nefastas que se han originado en la historia de las ideas.

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Junto a ello, esa comunidad islámica vive de los impuestos de los demás, ha liberado zonas de Francia que ya no son Francia, que no rige la ley francesa, peor situación se vive en Bélgica, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Suecia. En Francia ha habido atentados como los de Niza, Charlie Hebdo o Bataclán, de gran tono sanguinario, precedentes de lo que les espera a los franceses autóctonos en un auténtico proceso de sustitución de la población blanca y cristiana por otra negra e islámica. A eso es a lo que llama Mbappé diversidad.

En Francia se producen: 1.000 homicidios al año, 65 violaciones al mes. Hay profesores y sacerdotes decapitados. Niñas de 11 años raptadas, violadas, desmembradas; 100 apuñalamientos al día, incluso de niños en parques. En ciudades como Lyon, la caza del francés está a la orden del día.

La extrema derecha es la respuesta de ls franceses autóctonos que quieren sbrevivir. Macron en las ulitmas presidenciales acusó a Marine Le Pen de representar una guerra civil, cuando quien la representa y la promueve en Macron.

El fútbol no representa una regularidad, un vínculo de unión. Las celebraciones de las derrotas de Francia y las victrias de Argelia han ido acompañadas de noches de orgías de violencia. El discurso de Mbappé es falso. Es, en principio, incoherente. El propio Mbappe, fichado por el Real Madrid, irá a vivir a La Finca, la zona más exclusiva y más segura de Madrid. No irá a Lavapiés. donde la inseguridad se ha ensoñereado del castizo barrio madrileño, y la ocupación campa por sus respetos.

Además, Mbappé notorio amante de un trans sería de los primeros en sufrir la sharia, porque Chueca no está en Teherán. Se equivoca Mbappé, quien se rompió la nariz y será operado, esperemos que no se diga que fue una vendetta de Marine Le Pen.