Luis Bru.
Yolanda Díaz es una indigente mental que se la nota muchísimo que está encantada y sorprendida de haber llegado a vicepresidenta donde hace cosas «chulísimas», y así nos pinta el pelo, con tamaña inutilidad, que no sabe donde tiene la mano derecha y cree saber donde tiene la mano izquierda. La petarda se ha puesto a sumar y no salen los números, que cuando habla sube el pan y se dispara la inflación.
La globalista ha presentado su movimiento y ha hecho el patético ridículo pero se ha hecho muchos selfies porque se ha creído que con la erótica del poder es poco menos que Marilyn Monroe, y le faltan muchos hervores y menos narices. En el acto, en el que ha reunido a sus asesores y poco más, ha hecho público que ella no come carne. No hacía falta que lo dijera. Se la nota muchísimo. No ingiere la vitamina B 16, que sólo existe en el reino animal; se le ve afectado el cerebro y se le están anquilosando las articulaciones. Pena de mujer sin lecturas, va camino de ser la tonta del bote.
Lierre Keith: “En cuanto tomé grasa animal pude doblar mis rodillas sin que fuera un calvario”