El Foro Económico Mundial, a cuyas tesis se suma el PP y Pablo Casado, que se lleva a cabo anualmente en Davos, Suiza, se ha convertido en una reunión infame donde la élite se reúne para planificar el futuro de la humanidad.
Recientemente, esa planificación parece haber tenido un exceso de concentración en la despoblación, la tiranía pandémica con pasaportes de vacunas y vacunas obligatorias, y una nueva revolución industrial donde nadie trabaja y los robots suplantan lentamente nuestros roles en la sociedad.