Enrique de Diego.
Del nuevo libro de Alicia V. Rubio lo único discutible es su título, «Feminismo sin complejos», porque la autora deja bien claro que «yo no soy feminista», a no ser que se considere continuadora de las feministas y sufragistas, que entrañables y dignas abuelas, en numerosos casos puritanas o mujeres de una religiosidad acrisolada, lucharon y consiguieron para las mujeres la igualdad de derechos con los varones. El título parece más bien puesto dentro de la colección «sin complejos» de la Editorial Sekotia.
Se trata de un texto magnífico, altamente clarificador y lúcido, que constituye un auténtico manifiesto demoledor contra la mutación del feminismo marxista, de una estupidez supina, que hubiera indignado al propio Marx, en la que el varón es el opresor y la mujer es la clase oprimida, remedo del proletariado, y que en los momentos actuales está de nuevo mutando, en una carrera enloquecida y amargada, al feminismo queer.
El libro debería promover una reacción frente a este nuevo totalitarismo, que se caracteriza por la persecución al disidente, la destrucción del varón, despojado de la presunción de inocencia, y el aniquilamiento de la familia. Un proyecto nihilista de genocidio del hombre blanco heterosexual y milenarista para acabar con toda civilización.
Alicia V. Rubio conoce profundamente el tema y lo ataca en profundidad. Debería haber un antes y un después de este libro, que se devora con fruición, y que es todo músculo. Bien documentado, con las autoras más desquiciadas, a cual más aberrante. Todos los caminos conducen al aborto y su legalización, al odio irrestricto a la maternidad, planteado por los meomalthusianos como los Rockefeller o Henry Kissinger y dado carta de naturaleza en la malhadada sentencia de la Corte Suprema USA, de 22 e enero de 1973, en la que, con peregrinos argumentos, se declaró inconstitucional cualquier prohibición del aborto.
El mal llamado feminismo, que contradice la naturaleza y el sentido común, no se entiende sin el respaldo del globalismo y de entidades supranacionales como la ONU, como bien destaca la autora, que riegan de fondos a la izquierda y a los movimientos pseudofeministas, en un negocio de supervivencia. El objetivo es hundir la natalidad de las sociedades occidentales y el final, la extinción de esas sociedades.
Es un peligro para los hombres y mujeres comprometidos con la civilización. El libro es en sí un clarinazo y un banderín de enganche para pasar a la ofensiva y acabar de una vez con tanto desquicie liberticida y totalitario, de impronta lésbica. Sólo hecho en falta la masacre que las madres fruto de la ideología de género están perpetrando contra sus vástagos, provocando fracaso escolar y problemas psiquiátricos sin cuento.
Ante esta abominación de la desolación se impone la autodisciplina y el espíritu de sacrificio, hacer lo que se debe y no lo que apetece, fortalecer la voluntad y no ceder en nada. Nos estamos jugando la libertad y la civilización.
He descubierto gracias a este libro, bien estructurado, que ese curioso eslogan de «somos las hijas de las brujas que no matasteis» es una de las formas de victimización y hace referencia a la caza de brujas de tiempos pasados. Lo que sí se puede aseverar es que el pseudofeminismo actual está formado por brujas subvencionadas, coros y danzas de las élites neomalthusianas. Enhorabuena a Alicia V. Rubio por esta joya de libro para la acción.
- Alicia V. Rubio, Feminismo sin complejos, Editorial Sekotia, Madrid, 2021, 180 páginas.