Virginia Montes.
La tiranía comunista china organizó una celebración para homenajearse por el triunfo sobre el coronavirus. Se le ha amargado. Todo ha sido mentira y propaganda desde el principio hasta el final. La alerta sanitaria ha subido al nivel 2 de 4. El epicentro del rebote se sitúa en el Mercado de Abastos de Xinfadi, en la capital Pekín. Hay 137 casos. Es más que posible que el COVID-19 nunca se ha ido, ni ha sido controlado en China, como vendió la propaganda, y se creyó la prochina OMS, en pleno proceso de descrédito, salvo en España, donde todavía es citada como fuente de autoridad. Se ha pedido a los taxis que no salgan de Pekín y la mitad de los vuelos han sido cancelados; 27 de los barrios han sido situados en riesgo medio. Se han detectado casos en las regiones de Zhejiang y Hebei. Las fronteras con China están cerradas, tardarán mucho en abrirse o quizás deban permanecer clausuradas para siempre. La globalización agoniza. Los planes mundialistas de George Soros y Bill Gates pasan por sus peores momentos.