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Ramón Peralta: «No tiene sentido seguir con una Monarquía de partidos desacreditados»

Redacción




Enrique de Diego.
El profesor titular de la Facultad de Derecho de la Universidad Computense, Ramón Peralta, desgrana en esta interesante entrevista la crisis terminal que sufre la Monarquía del Estado de partidos y ofrece la solución de la República Constitucional.
.- Usted es un destacado profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense. ¿En qué momento se encuentra el modelo de Estado de partidos?
El Estado de partidos es una forma degenerada de la democracia representativa. Se trata de un régimen en el que los partidos principales se financian con dinero público y controlan las listas electorales con una fórmula electoral proporcional de listas cerradas y bloqueadas. Entonces la cúpula del partido, en el que apenas hay democracia interna, maneja el abundante dinero público que recibe del Estado y coloca en el Parlamento a sus mas adictos seguidores al ponerlos en la parte alta de la lista. Este sistema está agotado, carece de legitimidad, es una estafa a la ciudadanía que, adormecida por los principales medios de comunicación, no es verdaderamente consciente.
Ramón Peralta.
  • Me temo que Podemos ha sido un engaño, con aquel grito de “no nos representan”.
Podemos y los nuevos partidos surgidos en los últimos años tras el 15-M agitaron al grito de «no nos representan», una reclamación fundada en la realidad del Estado de partidos. Lo que pasa es que una vez establecidos en el sistema, Podemos no ha promovido ningún cambio real en esta materia, apoltronados en sus nuevos sillones.
  • La solución a todos los problemas de España es la República Constitucional y los diputados de distritos uninominales. ¿Por qué?

Los distritos uninominales suponen que los ciudadanos, en el seno de una circunscripción electoral más pequeña, eligen a su representante en las Cortes Generales, esto es, un representante real, un diputado personalizado e identificado con el distrito,con sus problemas e intereses objetivos. Este representante de distrito uninominal ya no depende tanto de la cúpula del partido sino de la confianza directa de sus electores locales. Al menos es un representante, está presente por sus vecinos de distrito, y los partidos ya se ocuparán de seleccionar a candidatos veraces y con reputación, no como sucede con las listas para distritos plurinominales en las que la dirección del partido selecciona a los más dóciles y manejables. En 2008 ya publiqué un ensayo sobre los fundamentos político-jurídicos de la República Constitucional. La República Constitucional significa elección directa por los ciudadanos del jefe del poder ejecutivo, elección directa, en otra urna, del diputado uninominal de distrito, y garantía de un poder judicial independiente y profesional. Los ciudadanos eligen a un ciudadano preminente por mayoría absoluta como jefe de Estado y de Gobierno, y no como ahora en la vigente fórmula parlamentarista-partitocrática en la que el Presidente lo eligen los diputados. Porqué los diputados, miembros del poder legislativo, tienen que elegir al jefe del poder ejecutivo si los ciudadanos lo pueden elegir directamente por mayoría en ejercicio de sus derechos políticos, sin intermediarios ni chanchullos en reuniones secretas entre partidos. En una democracia representativa y con división de poderes los ciudadanos deben elegir a sus gobernantes y representantes de la manera más directa posible, sin opacidad, sin corrupción en la representación.

Desde luego que ya no tiene ningún sentido en continuar con una Monarquía de partidos desacreditados, sin verdadera representación ciudadana y con un jefe del poder ejecutivo a merced de pequeños partidos separatistas.
La II República evolucionó hacia la inspiración marxista y confederal
  • La izquierda identifica la idea republicana con enlazar con la legitimidad de la II República y de ahí vienen parte de nuestros males…
  • He publicado el libro República Constitucional con una síntesis del pensamiento de don Antonio García-Trevijano, para un público amplísimo y con el objetivo de romperel sistema del Estado de partidos. ¿Qué tal le parece la idea? ¿Puede servir para la movilización?
La República Constitucional es necesaria e inevitable
  • ¿Para cuándo la República Constitucional?

La República Constitucional es necesaria e inevitable.

La actual Monarquía Parlamentaria es una fórmula transitoria hacia la República Constitucional, el propio texto constitucional de 1978, que no fue aprobado por una Asamblea Constituyente sino por un poder legislativo, es transitorio por definición. La monarquía como institución no tiene ningún arraigo popular ni cultural en nuestro pueblo. De forma inopinada la monarquía regresó a España en 1975 después de casi medio siglo sin rey, por decisión del General franco, que nombró a Juan Carlos de Borbón su sucesor en la jefatura del Estado a título de rey. Este fue el único caso del mundo en que se regresó la monarquía en la segunda mitad del siglo XX. Hubo muchos » juancarlistas» que apoyaron la acción del rey Juan Carlos  favoreciendo la recuperación de un régimen democrático en España. eran monárquicos de ocasión, sin verdadera convicción. Lo que no hay ahora es «felipistas».
La República Constitucional es el punto de llegada de nuestra historia político-constitucional iniciada en las Cortes Generales reunidas en Cádiz en 1810. La República Constitucional es la Comunidad de los Libres del Pueblo Soberano, su escueta y clara definición. Libertad civil, libertad política y libertad económica garantizadas en el ámbito de una democracia constitucional fundada sobre la soberanía nacional del pueblo español. Elegir directamente a nuestro Presidente, a nuestro diputado de distrito, a nuestro alcalde; confiar en un poder judicial verdaderamente independiente y profesional; poder informarnos a través de unos medios de comunicación profesionales, veraces y plurales. Y podríamos seguir. Finalmente, consolidar definitivamente nuestra unidad nacional pues la República Constitucional significa la plena nacionalización del poder público.
Es importante no equivocarse, no confundirse y no permitir una república de partidos marxistas y separatistas, esa no sería, en absoluto, una República Constitucional, sería lo opuesto, un régimen antinacional y antidemocrático, una especie de confederación de repúblicas socialistas, un régimen liberticida que sería el fin de la democracia representativa, de la división de poderes, de la unidad soberana y no fragmentable del pueblo español. La República Constitucional es la república de los Españoles, la república hispánica propia de un pueblo de hombres y mujeres libres, el pueblo español, una entidad étnico-política soberana, unitaria.
La fuerza de la conciencia es la antesala del triunfo de la voluntad.