Luis Bru.
Para algunos se trata de un «superviviente«, otros no se explican cómo el Juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid no culmina el concurso de acreedores voluntario, que sólo está sirviendo para incrementar la deuda de Intereconomía y no pagar un solo euro a los proveedores; ahora Julio Ariza Irigoyen pide donativos a los lectores de La Gaceta, que ha ido siendo descafeinada y descabezada.

«Allí no queda prácticamente nadie«, dice una fuente interna. En julio del año pasado fue despedido Kiko Méndez Monasterio, bajo la excusa de que se pretendía llegar «a una derecha más amplia» y en enero de este año fue Juan E. Pflüger quien abandonó la redacción.
Julio Ariza, que tiene retrasadas nóminas, pide 6 euros mensuales a los lectores como donativo, un total de 72 euros al año. Aduce que La Gaceta alertó que la llegada de refugiados representaba un riesgo para la seguridad europea y que «es uno de los pocos medios -si no el único- que denuncia las desigualdades de la Ley Integral contra la Violencia de Género«.
La Gaceta, en la etapa de Intereconomía, empezó siendo, en papel, un medio al servicio del Partido Popular bajo la dirección de Carlos Dávila. Por sentencia judicial, la marca de La Gaceta está embargada a favor de Alfonso Arteseros, por las deudas que Intereconomía tiene contraídas con él.