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Londres, bajo el terror de la barbarie islámica por sus propios errores

Redacción




Londres, bajo el terror islámico. /Foto: lavanguardia.com.

Virginia Montes

Londres de nuevo bajo el terror de la barbarie islámica. El mismo Londres que eligió como alcalde a un musulmán, Sayid Khan quien dijo que había que acostumbrarse a los atentados, que era el precio a pagar, y que ahora asevera que «condeno de la forma más efusiva posible este ataque. No hay justificación alguna para actos tan bárbaros».

Inglaterra no es una sociedad segura. Londres no es una ciudad segura. Algo tan sencillo como transitar por las calles se ha convertido en un acto de extremo peligro. A las 22,15 de ayer, una furgoneta se abalanzó a gran velocidad sobre los transeuntes en el puente de London Birdge, posteriormente sus tres ocupantes se dirigieron por la calle hasta Borough Market acuchillando a la gente. Algunos testigos narran como pedían que pararan a un asesino islámico que estaba matando a dos personas. La Policía abatió a los tres atacantes, pero el balance es desolador: 7 muertos y 48 heridos, varios de ellos en estado crítico; un español herido, que no reviste gravedad.

Para provocar más terror, los atacantes habían simulado llevar cinturones de explosivos mediante latas de refrescos.

A pesar de la ola de terror que padece Inglaterra, directamente relacionada con la orden de un acosado Daesh de atentar en las naciones europeas, ni su Policía es capaz de ofrecer seguridad, ni sus servicios de información de prevenir, ni sus dirigentes tienen una idea clara de a qué se están enfrentando.

La intervención de Theresa May puede ser calificada como una mezcla de estupidez y de pánico. Según Theresa May, lo sucedido «es incompatible con el islam». Eso es completamente falso y está en la raíz del problema. Las masacres, los asesinatos son el islam, con lo que propugna y manda el corán, no entenderlo es un tremendo error que ha llevado a este desastre en Europa. May propuso lo habitual: endurecer las leyes antiterroristas o el endurecimiento de las sentencias. ¿Para qué sirven ante terroristas suicidas, que nunca serán juzgados? Por añadidura, recurrió a uno de los instintos de estos inútiles que nos desgobiernan: controlar internet. En realidad, ahora mismo lo que se está haciendo es perseguir a quienes denuncian que en la raíz de todo está el islamismo, una doctrina malvada, y no el integrismo, que es exactamente lo mismo, y que no hay radicalización sino una sanguinaria coherencia. Occidente está suicidándose por su incapacidad para salir de los complejos y las consignas que lo atenazan.