
Miguel Sempere
Si la frase no tuviera doble sentido, podría haber titulado con que ‘en Defensa, Rajoy pone a la zorra a guardar a las gallinas”. El matrimonio María Dolores de Cospedal e Ignacio López del Hierro componen una unidad de acción económica: ella es la política, él es el conseguidor. Y Defensa un ámbito donde se mueven suculentos contratos.
Desde que se casó, en sus segundas nupcias, tiene tres hijos de un primer matrimonio, a Ignacio López del Hierro le van mucho mejor los negocios (ha quebrado, al menos, una gran empresa y una Caja), de una manera sorprendente y que en varias ocasiones ha resultado sospechosa. Por la directa influencia política, Ignacio López del Hierro fue consejero de la Corporación Industrial de Caja CastillaLaMancha siendo uno de los que contribuyó a su hundimiento (junto con el diputado del PP, Arturo García Tizón, que era presidente del Comité de Control, y que manifiestamente falló en sus funciones).
Su empresa “Hilos de Inversiones”, dedicada a “compraventa de bienes inmobiliarios”, estableció un contrato de asesoramiento con Liberbank, participada de Caja CastillaLaMancha, por el que facturaba 6.888,33 euros mensuales. Comisiones Obreras denunció ante la Fiscalía Anticorrupción que esas facturas no se correspondían con prestación alguna. La Fiscalía Anticorrupción archivó las diligencias.
En 2012, no accedió al puesto de Consejo de Administración de la empresa pública Red Eléctrica Española, para el que fue nominado, porque, como explicó en comunicado, ante la escandalera, “no quiero causar perjuicio alguno a la compañía, ni a la labor institucional y política que desempeña con tanto esfuerzo y sacrificio mi mujer”.
Tampoco representaba tanto quebranto, a pesar de las suculentas retribuciones de REE, puesto que Ignacio López del Hierro ostenta 14 cargos en 11 órganos de administración; y ha llegado a compatibilizar 40. Es consejero de Amper, Societé Genérale, Itinere –representando a Liberbank, participada de Caja CastillaLaMancha-, así como en las filiales de Iberdrola dedicadas a ingeniería y sector inmobiliario. Si alguien es casta, desde luego es Ignacio López del Hierro.
Empezó siendo consejero de la quebrada Metrovacesa, en representación de la inmobiliaria Banmi, de la que era vicepresidente. Ignacio López del Hierro es citado en un informe de Greenpace como uno de los que influyeron, en comandita con Miguel Arias Cañete, en la redacción de la polémica Ley de Costas, defendiendo intereses urbanísticos contrarios a los medioambientales. También aparece como donante del PP en un informe de la UDEF.
Pero cuando rompió la banca fue cuando María Dolores de Cospedal accedió a la presidencia de Castilla-La Mancha (un puesto que ya le resultó altamente rentable a José Bono, como ha desvelado Rambla Libre). Su empresa, “Hilos de Inversiones”, tuvo un incremento de 1.830% en su cifra de negocio. Con un solo empleado, y sin crear ni un puesto de trabajo más, “Hilos de Inversiones” pasó de moverse en cifras de facturación por debajo de los 100.000 euros, a dispararse en 2011 hasta los 2 millones de euros, o a mantenerse en cifras muy superiores: 540.000 en 2012; 630.000 en 2013. Más sorprendente aún si se tiene en cuenta que dedicada la empresa a “compraventa de bienes inmobiliarios”, incrementa sustancialmente su facturación a medida que el sector inmobiliario se hunde tras la burbuja inmobiliaria.
De esta bonanza de “Hilos de Inversiones”, del conseguidor Ignacio López del Hierro, se beneficia directamente María Dolores de Cospedal de una manera bien concreta. “Hilos de Inversiones” adquiere un lujoso cigarral en Toledo, de 12.000 metros cuadrados, con 584 construidos, de cuya propiedad dona la mitad a María Dolores de Cospedal. Un caso que, en otras democracias, hubiera parecido seguramente presunta corrupción.