
Miguel Sempere
En la nutrida legión de los lacayos, Curri Valenzuela es la hooligan entre los hooligans, ocupa la posición que respecto a la selección española de fútbol cumple Manolo, el del bombo.
En una sociedad libre, donde cuenten el mérito y la profesionalidad, un personaje como Curri Valenzuela no sería posible, ni tan siquiera imaginable. En términos periodísticos, María Encarnación Valenzuela Conthe (Málaga, 1945) es una nulidad; en términos cortesanos, una fiera. A esto se debía referir, la revista FHM cuando en 2009 la eligió la periodista más sexy y morbosa de la televisión española. Sin comentarios, obscenos.
Donde los demás lacayos no llegan o lo hacen desfondados, Curri se pasa, con soltura y sin pudor. Coge el bombo y lo aporrea con pasión desenfrenada, hooligan entre las hooligans. Vean, por si alguien le cupiera alguna duda, lo que escribió recientemente en el decrépito y manipulador ABC, a mayor gloria de Mariano, ra, ra, ra: “la oposición es incapaz de comprender que Rajoy no se va a marchar por mucho que ellos se lo pidan mientras su partido siga siendo el ganador de todas las citas con las urnas que se convoquen. Ambos –Sánchez y Rivera– desconocen la capacidad de resistencia de Rajoy. Ninguno de ellos parece haber comprobado que en el PP manda el que manda y que ni en Génova ni en el Ejecutivo queda un solo hombre, una sola mujer que deje de cerrar filas en torno de su líder”.
Y final apoteósico: Mariano, Mariano, y nadie más: “A la tercera, ese Rajoy al que desprecian les ganaría por KO”. Rocky Rajoy III.
Curri Valenzuela tuvo que ganarse la vida los primeros años haciendo algo de periodismo trabajando en la agencia Efe y Cambio 16, incluso desde bien pronto dio muestras de su capacidad para las relaciones, pues estuvo de corresponsal de la agencia oficial Efe en Nueva York, Washington y Londres (donde no coincidió con Federico Trillo, al que Yrene Calais está haciendo un retrato para la historia, serie que ya es un clásico para la casta).
Como buena aduladora, le gusta mucho que la adulen
Hasta que conoció a los Aznar y vio con claridad que se podía vivir mucho mejor adulando, haciendo la pelota y cogiendo el bombo. Esta mujer de aspecto frágil, atiza al bombo con una fuerza descomunal, superando a los gorilas en la niebla. En 1996, la hooligan Curri desembarcó, de la mano de los Aznar, en plena cúspide de la casta; fue nombrada consejera de RTVE a propuesta del PP. Un puesto en el que por no hacer nada y seguir las consignas del partido se gana una pasta.
Curri, la del bombo, ha pasado a ser incluso una marca, si no de prestigio, para enriquecerse. Su época dorada fue “Alto y claro”, entre 2004 y 2010, en Telemadrid. Como todas las aduladoras, a Curri le gusta mucho que la adulen; y como todas las cortesanas, le gusta mucho tener su corte. En “Alto y claro” tenía su corte de aduladoras, que se iban con ella a Málaga. Antes de empezar el programa, y con cargo al contribuyente, que Telemadrid era una fiesta, como el París de Hemingway, corría la tortilla de patatas, los calamares a la romana, el jamón de jabugo y los frutos secos, todo regado con cerveza y buenos vinos, servido por camareros con librea, para ayudar al esfuerzo de decir dos palabrejas ante la cámara y saquear al contribuyente.
Cuando hay que competir, aunque sea con las cartas marcadas, y las licencias repartidas, Curri se viene abajo, aunque siga dándole al bombo hasta la extenuación. En La 10 de Vocento, María Encarnación tuvo un programa de tertulia que duró lo que un merengue a la puerta de un colegio. Pero da lo mismo, los amos son protectores de los lacayos. Tanta marca tiene Curri, que en 13 TV le pusieron, entre los peperos y los curas, que tanto monta, monta tanto, un programa titulado ni más ni menos que “La tertulia de Curri”, como si fuera realmente una estrella catódica.
Los lacayos terminan, como los perros, pareciéndose a sus amos. A fuerza de arrastrarse y ser serviles, tienden a hacerse aún más prepotentes que sus señores; se ensañan con los débiles. Lo que tiene que decir Curri, la del bombo, es, al parecer, tan interesante, que en Las Mañanas de RNE conectan con ella en su Málaga natal. Y un día, aparcó mal, y se llevó su coche la grúa. Normal, le pasa al todo el mundo. ¡La que armó, Curri! Cuentan las crónicas, que el vehículo estaba aparcado en una zona reservada sin la debida identificación, mientras la tertuliana intervenía en Las Mañanas de RNE el pasado siete de diciembre. Ese día era festivo en Andalucía y, según la propia Valenzuela, el resto del parking «tenía prácticamente todas las plazas desocupadas».
El malhadado día en que la grúa se llevó el coche de Curri en Málaga
Curri Valenzuela acusó sin tapujos a los propios trabajadores de la cadena pública de ser quienes llamaron a la grúa, tachándolos de “miserables que porque no les gusta lo que digo en la radio lleguen a hacerme esa putada”, según recogió Periodista Digital. Bueno, a casi nadie le gusta lo que dice la inefable Curri y no por eso llaman al servicio de grúas para que se la lleve. La tertuliana también anunció que no pensaba volver a la emisora malagueña “porque la próxima vez igual llaman a un matón”. Tan delicada como precavida.
Pero el relato de los trabajadores fue bien distinto y así recogió el sindicato UGT que tachó la actitud de la tertuliana de “prepotencia” y de “estar por encima del bien y del mal”. Valenzuela señala que sólo se encontraban cuatro personas en el edificio, pero, según recogió el sindicado en un comunicado, nadie había avisado a los trabajadores que la tertuliana acudía ese día al estudio de RNE, que sostienen que no fueron ellos los que avisaron a la grúa.
Pero además de descalificar a los empleados de RTVE Málaga, Curri Valenzuela no dudó en dirigirse a la dirección de la cadena pública, la cual comunicó que, a partir de ese momento, si se quiere llamar a la grúa, primero se deberá pedir permiso al Director del Centro de RTVE en Andalucía, situado en Sevilla.
Desde el sindicato denuncian que, más que la anécdota de la grúa, lo que demuestra la actitud de Curri Valenzuela es que se cree que RTVE “es su cortijo con el apoyo de la dirección”. Desde UGT no dudan en describir a la periodista como “otro tertuliano más de TVE que carga contra lo público pero que luego exigen” privilegios, un miembro más de la “guardia pretoriana de la derecha casposa de este país”.
¡Ay! Estos de UGT. Por supuesto, que RTVE es el cortijo de Curri, la del bombo, y por supuesto, que “está por encima del bien y del mal”. Curri, la del bombo, se ha ganado a pulso, arrastrándose por los despachos, adulando sin mesura, ser un patrimonio nacional. Pero, ¿de verdad Curri es sexy y morbosa? Famosa, desde luego, que hasta le han puesto su nombre a una salsa en la India.