Luis Bru.
Manuela Carmena y su equipo de Gobierno tienen un problema y grave. Han dejado indefensa a la Policía Local, cuyos miembros en las pasadas elecciones votaron a Podemos mayoritariamente. Lavapiés es ya un barrio degradado, llamado a convertirse en un polvorín étnico. «Policía asesina» y «sí lo han matado» fueron los gritos de la manifestación del viernes, tras las escenas de caos y vandalismo que se vivieron el jueves.
Senegal capital Lavapiés. Un conflicto alimentado desde el propio Ayuntamiento, que parece desbordado por los acontecimientos, con una alcaldesa que no está a la altura de las circunstancias sino atrapada por las quimeras de su ideología basura. Entre el Mesón de Paredes y la calle Sombrerete hasta desembocar en la plaza de Lavapiés, que un día fuera un barrio castizo, ciudadanos senegales, okupas y antifas pidieron «medidas sociales y no policiales» para un actividad ilegal, hablaron de «racismo social e institucional» y de «abusos policiales» y consignas de la corrección política como que «ningún ser humano es ilegal».