Yolanda Cabezuelo Arenas.
Lo malo de la Izquierda extrema es que se quedaron estancados en el 33: una de las ocurrencias -o carmenadas, como las llama el madrileño sufrido- fue querer hacer de Madrid una ciudad asamblearia, como en la organización bolchevique tras la revolución rusa. Cuesta relacionar la idea de que cada vecino gestione la limpieza de su calle fregona en mano con la visión de la casa, más bien mansión, de Carmena en Conde de Orgaz; que así cualquiera es comunista.

Tampoco ofreció la casa propia cuando se le ocurrió proponer que cada familia española acogiese a un refugiado en la suya, y fue lástima, porque en las casas de Conde de Orgaz se pueden acoger perfectamente diez. Es curioso este comunismo de millonario de Carmena, Bardems al completo y Victor Manuel, que no hacen reparto equitativo de su riqueza; en primer lugar porque sería un rasgo, que es lo mismo que decir una tontería.
Las tonterías es mejor decirlas que hacerlas, y en eso es experta Manuela Carmena. Y miren que me cae bien; de hecho es la única de Podemos que me inspira el deseo de conocerla, aunque es un deseo del que puedo prescindir perfectamente. Lo cierto es que no sabe uno a qué carta quedarse con las carmenadas: si las hace a mala idea o son despistes de la edad.
La última ha sido afirmar que en la naturaleza del hombre anida la violencia en forma de gen: “Está profundamente incardinada en lo que es el ADN de la masculinidad”. Según Carmena el gen de marras “ha dominado el mundo”; y es que suena a una de esas películas de tintes apocalípticos, de catástrofes que sólo ocurren en EEUU, pero que en este caso no les ocurre más que a los hombres; solo van a librarse los de Podemos. Los de Podemos, no.
La cosa es que realmente existe un gen, el MAOA-L, relacionado con la violencia, y las conductas criminales; y si encima se combina con otro gen, el CDH-13, que predispone a la adicciones, el resultado sí que puede ser apocalíptico… pero, aunque el gen está asociado al cromosoma X también las mujeres pueden ser portadoras.
El Gen del guerrero del que hablaba Carmena se da en personas; y en algunas, no en todas. Es como aprovechar el gen que determina que el color de los ojos sea azul para decir que todo el mundo tiene los ojos azules; todos menos los de la Izquierda de Podemos: ésos no, por Dios; ésos los tienen marrones.
El rollo genético viene a cuento de explicar la Carmenada, porque habrá mucha gente que se haya alarmado al escuchar una media verdad tan hábilmente deslizada, digo yo, para ir cimentando la idea del hombre como causante de todos los males. Tranquilícese quien esté en tal caso, que hombres hay mansos como corderitos, y para ejemplos de mujeres agresivas no hay más que ver las páginas feminazis en las redes.
Los científicos aseguran que, incluso quien sea portador de los dos genes de marras, no tiene por qué caer en conductas violentas criminales, porque los factores más determinantes son los ambientales, y sobre todo la educación. Y ahí sí; ahí sí que deberían andarse con ojo los de Podemos.