Ana Rosa Quintana: Sabor a Mierda


Ana Rosa Quintana. /Foto: lavanguardia.com.
Ana Rosa Quintana. /Foto: lavanguardia.com.
Ana Rosa Quintana. /Foto: lavanguardia.com.

Luis Bru.

Como periodista eres una nulidad; el entretenimiento cutre servido por la casta, con sádicas dosis de sucesos, todo aderezado con todas las salsas de la corrección política. El resultado: Sabor a mierda.

Eres una falsaria, que vas de solidaria sin pagar impuestos. Te has promocionado haciendo campaña contra la violencia de género. Con el Padre Ángel y la firma de alta bisutería Cristian Lay, para “devolver la sonrisa a las mujeres víctimas de la violencia de género”, que si #Girl4President por los derechos de los niñas y las adolescentes, que si sácale la tarjeta roja a la violencia de género, pero a la chica de Murcia, 19 años, que la partan la cara, que la peguen más fuerte, que algo habrá hecho. “Me parece bien que le hayan partido la cara“. Hay que sacarte a ti la tarjeta roja por apología del maltrato.

Esa ya no es mujer, ni los diez energúmenos, cobardes, que vuelven una y otra vez a patearla, son machistas violentos. No la pegaron la suficiente. Si tú, con tu sabor a mierda, hubieras estado allí, les hubieras jaleado.

Eres una falsaria, cutre, vestal ajada de la corrección política, reina de la telebasura en la que hociqueas para hacer más rico a Silvio Berlusconi y para lucrarte sin pagar impuestos (tu Sicav, Argomaniz inversiones, 10,83 millones de euros en 2016).

Telecinco debe expulsarte por apología de la violencia y aún más de la violencia de género, esa que combates, dependiendo de quien y contra quien, porque la de Murcia se lo tenía merecido, según tú. Y si no lo hace Telecinco, hay que pasar al boicot de todas las marcas y productos que se anuncien en tu infame programa que debería llevar el título de Sabor a Mierda, como debía haberse titulado esa novela de la que tú no escribiste una línea, porque no sabes hacer la o con un canuto.

Sabor a Hiel era el título de aquella novela que pretendía ser una requisitoria contra la violencia de género, a excepción de las chicas de Murcia que no te gusten o no respondan a tu canon estúpido. Interesante el paralelismo, porque al igual que ahora que has negado que has dicho lo que has dicho -“me parece bien que le hayan partido la cara“- para salir por la estricta prepotencia, sabor a mierda: “en Telecinco digo lo que me da la gana” y con un “no me gusta que le partan la cara a nadie“, dicho con falsete. En la historia del plagio, empezaste diciendo que era “un error informático”, luego que “era la aportación de un colaborador de toda mi confianza”, que introdujo textos de Danielle Steel y Ángeles Mastreta, y luego que casi todo era tuyo –“la trama, la construcción, el perfil de los personajes y la mayoría de los textos”- para concluir, contra toda evidencia, que “no pretendía engañar a nadie”. Mentirosa y falsaria.

Mira, falsa autora de Sabor a Mierda, no hay que partirle la cara a ninguna mujer, a ninguna, ni de Murcia, ni de ningún lado.

Evítanos, por favor, más campañas tuyas contra la violencia de género. No tienes ninguna credibilidad.