Eduardo Inda no forma parte de ninguna trama, aunque lo parece mucho


Eduardo Inda. /Foto: okdiario.com.

Luis Bru.

Eduardo Inda ha hecho del ultraje moral una bella arte. Inda se siente permanentemente ultrajado. No forma parte de ninguna trama, afirma con amenazas de querella de por medio, y habrá que creerle, por ahora, aunque lo parece mucho. Fue José Villarejo, ese recluso que en los ratos libres se dedica a poner España patas arriba, el que dijo en sede judicial que Inda le había ayudado en algunos trabajos. Pero Inda insiste, y habrá que creerle, que el sólo se dedica a dar información, de relevancia pública, y si hay que bajar a las cloacas allá que va todo ufano y dispuesto, el que el maestro José María García tildó de “abrazafarolas” y “lametraserillos”.

En estos momentos, según Okdiario en el registro llevado a cabo en las dependencias de ese digital, los policías de Asuntos Internos que lo llevaron a cabo, por orden del juez Manuel García Castellón, sólo se llevaron pantallazos antiguos. Según Público, que cita fuentes policiales directas, se incautaron de una copia del pendrive con los datos del móvil que le fue robado a Dina Bousselham, asesora de Podemos. El grupo Zeta, que lo tuvo, no encontró nada relevante, pero Inda sí le sacó punta.

Para Inda todo esto es una conjura para cobrarse su nevada cabeza y para acabar con su digital. De ello acusa, no al juez, sino a Pablo Iglesias y a Podemos, aunque la verdad es que Eduardo Inda ha conseguido darle el principal argumento de campaña a un Podemos que se viene abajo, así que sí puede afirmarse que Eduardo Inda es un torpe consumado.

La trayectoria de Eduardo Inda no es, precisamente, para mostrarse continuamente tan airadamente ultrajado. El Mundo de Baleares bajo su dirección fue el órgano oficioso de Jaume Matas, que ocupa un lugar estelar en el frontispicio de la corrupción española. El jefe de opinión de El Mundo de Baleares, Antonio Alemany fue condenado a 3 años y 9 meses de cárcel por la Audiencia de Palma, por falsedad documental, fraude a la Administración, prevaricación en conexión con malversación de fondos públicos y tráfico de influencias. Alemany escribía los discursos de Jaume Matas y los fondos de reptiles financiaban sus empresas periodísticas, Libertad Balear, franquicia de Libertad Digital y la Agencia Balear de Noticias. En lo que destacó el Inda balear fue en defender la piscina ilegal de Pedro J.

Tampoco es cuestión de que tengamos que agradecerle a Eduardo Inda su compulsiva tendencia a bajar a las cloacas a informarnos, porque, al final, el que tal hace termina manchándose de mierda y apestando.