Elisa Beni, una señora muy de derechas, que quiso ser directora de la conservadora revista Época


Elisa Beni.

Enrique de Diego.

El diario digital Ikusle ha tenido el acierto de recuperar la historia de Elisa Beni cuando quiso ser, a toda costa, directora de la revista Época, que desde luego no era feminista ni de izquierdas. Ikusle lo ha hecho a través de la lectura de mi libro Dando caña, en el que rememoro mis tiempos en Intereconomía, grupo propietario de Época, tras habérsela comprado Julio Ariza a Jaime Campmany.

Ikusle señala que “aunque Elisa Beni se ha hecho un rostro muy popular por sus habituales y polémicas intervenciones en La Sexta y eldiario.es, la periodista no estaba tan escorada a la izquierda. Según explica Enrique de Diego, Elisa Beni intentó convencer a Julio Ariza de que era la persona más idónea para dirigir la revista, a pesar de que Época presentaba una marcada línea ideológica liberal-conservadora. El periodista asegura que Elisa Beni era una mujer “ambiciosa” ydada a ilustrar sobre la lencería fina que sobre el idioma de Cervantes“.

Elisa Beni.

La verdad es que ésta Elisa Beni de ahora resulta sorprendente. Es como si hubiera sido abducida por Cristina Fallarás tras varias rayas de coca o como si fuera una mujer despechada tras el abandono por el juez Gómez Bermúdez de cuya coyunda tan orgullosa estaba.

Los días de cierre de la revista Época eran una pequeña tortura entre terminar de escribir el reportaje o la entrevista de turno, mientras, como un hilo musical, se escuchaba a todas horas hablar a Elisa Beni, con la redactora de turno, de sus bragas, sus sujetadores, sus ligueros, sus bodys y toda la lencería fina que usaba para seducir -supongo- al juez, así como las proezas sexuales de su primer marido, oficial de la Legión, y un auténtico atleta sexual. Conseguir cerrar con una señora que no pegaba ni sello y no hacía más que distraer con historias de alcoba resultaba una pequeña proeza.

Elisa Beni era una señora muy de derechas, redactora jefe de una revista conservadora, posicionada contra llamar matrimonio a la unión de dos homosexuales, contraria a la inmigración invasiva y firmemente posicionada contra el aborto. He de entender que aquella Elisa Beni, que se pasaba media vida en el despacho de Julio Ariza, estaba por completo de acuerdo con todo ello, porque nunca puso la más mínima pega, ni hizo el más mínimo comentario crítico, sino que todo lo apoyaba y era como un eco de Julio Ariza –durante un tiempo ejerció de director-. Y tan de acuerdo estaba que se consideró con todo el derecho para ser directora y cuando Ariza optó por nombrar director a Rafael Miner –al que había obligado a trasladar su residencia al barrio de Mirasierra, cerca del jefe- Elisa Beni armó una zarabanda de mucho ciudado y ariscados modales tildando, a voz en grito, a Miner de mediocre”. Aquella Beni muy de derechas se presentó en la redacción, con su esposo, el juez Gómez Bermúdez, un gesto que no parece nada feminista. Bermúdez paseó por los despachos su serio semblante y reluciente calva, como el primo, o mejor el esposo, de Zumosol.

¡Beni, quién te ha visto y quién te ve, picarona!

Carta a la ‘feminista’ Elisa Beni: ¡Con lo que te gustaba ser la señora de y la lencería fina!