La AECC sitúa a Ana María Pérez del Campo como la pionera en el negocio de la ideología de género


Ana María Pérez del Campo. /Foto: projusticia.es.

Miguel Sempere.

La Asociación Europea de Ciudadanos contra la Corrupción (AECC), referencia en el movimiento cívico de lucha contra la perversa ideología de género, sitúa a la socialista Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, como la pionera en el negocio del mal trato, que mueve actualmente ingentes cantidades de dinero, por encima de los 67.000 millones de euros destinados al rescate de la Banca.

La trama de captación de fondos públicos, que constituye una de las fuentes de financiación del PSOE y el modus vivendi de numerosas feministas oficiales, funciona mediante un reparto de papeles y áreas. En concreto, Ana María Pérez del Campo se encarga de la parte asistencial. De familia acomodada, Pérez del Campo puso en marcha en 1991 el Centro Integral de atención a las víctimas de violencia de género, con sede en Coslada.

Se trata de una mujer muy radicalizada que ha puesto en circulación el término “terrorismo de género” y que practica un desfasado análisis marxista aplicado a los sexos, de forma que la violencia intrafamiliar sólo se produce hacia las mujeres y es “fruto de la ideología del sistema patriarcal”.

Según la Asociación Projusticia, Ana María Pérez del Campo ha hecho su fortuna sobre el mal trato: “Su actividad se circunscribe a aumentar su patrimonio, y el de sus familiares y amistades, por supuesto a costa del erario público. Para ello no duda en hacerse pasar por adalid de la defensa de los derechos de la mujer, si bien los hechos demuestran todo lo contrario. Traemos a colación, como ejemplo, la situación real que se da en el llamado CARRM Centro de Recuperación y Rehabilitación. La famosa casa de acogida de Coslada. En los siguientes documentos podemos observar cómo, lejos de ayudar a las internas, se les maltrata. Resulta significativo que sean las empleadas quienes denuncien a su jefa. No hemos de olvidar que las empleadas son elegidas entre las afines a la “causa”

Las internas han de firmar un precontrato y un contrato además de seguir a rajatabla el reglamento interno.

Como puede apreciarse en el texto de la denuncia, las condiciones no sólo son leoninas e ilegales sino parecidas a la esclavitud. Así, por ejemplo, las internas aceptan ser sometidas a un tratamiento de reestructuración de la personalidad (lavado de cerebro, en términos coloquiales) que es ilegal. Los hijos de las internas son también sometidos a este lavado de cerebro del que el padre no tiene siquiera conocimiento, pues en el contrato se obliga a las internas a incumplir las resoluciones judiciales impidiendo el régimen de visitas. Esto es, se obliga a las internas a delinquir. Estos métodos son seguidos por las distintas “casas de acogida” de toda España, métodos e ideología promovidos y sustentados por el gobierno y demás administraciones.

Ana María Pérez del Campo, una radical.

Ana María Pérez del Campo tiene como única capacitación y formación el ser estanquera por concesión del régimen franquista. Hemos de recordar que los estancos se otorgaban a los afines al régimen. El estanco está en la llamada “zona nacional” del barrio de Salamanca de Madrid”.

El propio Tribunal de Cuentas, observó irregularidades e indicios de malversación de caudales públicos, en las cuentas de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas.