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Van a terminar cayéndome bien Teresa Rodríguez y Kichi por consecuentes

Redacción




Yolanda Cabezuelo Arenas.

Teresa Rodríguez muestra su amor y su admiración al Kichi en esa gran hoguera de las vanidades que es Facebook, alabando su integridad y enumerando los muchos trabajos que ha venido haciendo el alcalde de Cádiz antes de serlo; y no crean que le critico: otro gallo cantaría si la otra gran hoguera de las vanidades -el mundo de la política- contara con gente que supiera de verdad lo que cuesta salir adelante.

Éste es el único punto en el que coincido con el mensaje podemita: el trabajo dignifica, y ya está bien de solucionarles la vida a una pandilla de inútiles a los que importa un comino que pueda usted o no llegar a fin de mes o a mediados; gente que mira por encima del hombro al Kichi porque ha barrido las calles, o ha trabajado de albañil, y no tiene pedigrí. Todo trabajo que sea honrado es admirable; o al menos, eso dicen.

Teresa Rodríguez. /Foto: eldiario.es.

Pero luego viene la cruda realidad, y nos encontramos con que no es lo mismo ser médico que barrendero, y con que puede esgrimirse el pasado laboral del alcalde de Cádiz para su descrédito. Teresa Rodríguez reacciona a esta injusticia alabando la capacidad de su pareja de ser pueblo; el problema es que lo hace desde esa doctrina anticapitalista que la ha llevado a fundar Marea Andaluza, una nueva agrupación podemita que pretende desbancarse de la corriente compradora de chalets de lujo, previo visto bueno de esa lumbrera llamada Echenique.

Teresa Rodríguez aspiraba a desbancar a Susana Díaz en la presidencia de la Junta, pero no pudo ser. No es tan grande la influencia podemita como para sacar del cortijo a los de siempre, ni daba la imagen Teresa; y no me llamen clasista porque en polítca, como en casi todo, lo que prima es la imagen, y Teresa no la da. Teresa solo tiene dos interpretaciones: o representa la parte ingenua de Podemos -aquélla que salió a la calle el 15-M en contra de los abusos-, o nos está tomando el pelo interpretando ese papel.

Cuando exhibió ante el Congreso los conceptos de su nómina y pidió la renuncia del resto de diputados a todo lo que excediera de un salario normal, sabía que su proposición no iba a secundarla ni el Tato; y que por tanto quedaría ella, y Podemos por añadidura, como la heroína justiciera a la que los corruptos impedían hacer justicia. No arriesgaba nada, y ganaba muchos puntos entre los seguidores de Podemos que no hubieran caído en ese detalle.

Por eso pierde fuerza el discurso anticapitalista de esta soñadora enamorada de su Kichi: porque se encuentra con el escepticismo de los que estamos ya mayores para cuentos; y resulta que la metedura de pata de Iglesias y Montero con el chalet de Galapagar viene que ni pintada para desbancarse del Podemos general en forma de Marea Andaluza; o sea: un de aquí para allá los figurones, y de aquí para acá los anticapitalistas de toda la vida.

Kichi y Teresa Rodríguez. /Foto: diariodecadiz.com.

Cartas de amor aparte, la pareja Kichi-Teresa supone una alternativa refrescante a la IglesiasMontero, y supone también la esperanza de que entre ellos terminen de descomponer una formación que se cargó de golpe y porrazo el 15-M y lo poco que quedaba de seriedad en el hacer de los políticos españoles. Puestos a elegir, yo me quedaría con Kichi y Teresa y con su intención de seguir fieles a sus principios en el barrio de la Viña; pero por quedarme con lo menos malo, no por otra cosa…

Podemos; Unidos Podemos, Marea andaluza… Tal cantidad de nombres tienen las agrupaciones supeditadas a la formación de Iglesias que bien podrían derivar en Podremos, Podríamos si nos dejaran; Podríamos si la gente fuera tonta… La última, Marea Andaluza, la ha registrado Teresa Rodriguez para desbancarse de la corriente compradora de chalets de lujo, y afianzar la docrina anticapitalista, previo visto bueno de esa lumbrera llamada Echenique.

Quieren vivir, tanto ella como Kichi, en su piso obrero del barrio de La Viña, por Cái, que no hay piscina en Galapagar que compararse pueda a la playa de La Victoria… Van a terminar por caerme simpáticos Kichi y Teresa, por consecuentes. Sui generis, pero consecuentes.