La Manada: La denunciante mintió en todo, hasta en los más mínimos detalles


Los cinco miembros de la manada. /Foto: abc.es.

Enrique de Diego.

La denunciante, cuyo nombre desconocemos, de los cinco miembros de la autodenominada La Manada mintió en todo, hasta en los más mínimos detalles. Por de pronto, su versión en la denuncia sobre lo sucedido el 7 de julio de 2.016 no se corresponde con lo que luego afirmó en el juicio oral, de forma que puede hablarse -como hace el voto particular- de una completa rectificación o retractación. Ninguna de sus afirmaciones es corroborada por las pruebas periféricas, sino que éstas sistemáticamente desmienten sus aseveraciones cambiantes y confirman las de los condenados. No hay la más mínima duda racional de que se trató de sexo en grupo con desconocidos y de que la denunciante presentó una denuncia falsa.

Estas son algunas de las mentiras de la denunciante:

1.- Afirma que estaba en Pamplona con unos “amigos”, de Palencia, Castellón y Madrid, pero en realidad no los conocía más de lo que conocía a los cinco sevillanos con los que practicó sexo en grupo. A todos los había conocido esa noche.

2.- Afirma que no hubo presentaciones en el banco donde contacta con José Ángel Prenda. Sin embargo, las cámaras de seguridad de Navatres muestran como se abraza con el segundo miembro del grupo.

Abrazo en las presentaciones. /Foto: lasexta.com.

3.- Hizo una llamada con su teléfono móvil a A. para decirle que se verían más tarde, para el encierro, lo que en buena lógica confirma que quería seguir con los sevillanos. De hecho, si hubiera querido realmente contactar con A. hubiera utilizado el whatsapp, lo que hubiera evitado los ruidos que aduce como excusa.

4.- Cuando se levantan del banco, son ellos los que señalan la dirección -como reflejan las cámaras de seguridad de Navitrans- lo cual es absurdo si van a acompañarla al coche, como afirma ella. Tendría que haber sido ella la que indicara la dirección.

5.- La dirección que toman nunca la hubiera llevado al coche aparcado en la calle Soto de Lezkairu. La suposición de que ella indicara una dirección y se la corrigieran no se corrobora con las cámaras, pero tampoco tiene lógica que ella lo aceptase sin el más mínimo reparo. En juicio afirmó que ella dijo “pues vamos por ahí”. Pero por ahí no se iba al coche. Había que tomar la Avenida de Carlos III que se encontraba a pocos metros, a la derecha, y se desplazan a la izquierda.

6.- Aunque la denunciante no conoce Pamplona, y es comprensible que no recordara nombres de las calles, sí sabía situar el lugar donde tenía aparcado el coche, pues había ido en tres ocasiones ese día, una de ellas para recoger las bebidas alcohólicas que había llevado. Recordemos que en el control de alcoholemia dio 1 g/l.

7.- En las denuncias siempre se refiere a cuatro personas y no a cinco, lo cual indica cualquier cosa menos firmeza en su versión.

8.- Es incontable el número de veces que en sala se escudó en “no me acuerdo“. Por ejemplo, tras decir que en el banco nunca hablaron de sexo, a la pregunta de si recordaba que José Ángel Prenda le dijo “yo no soy un sevillano normal, soy un cinturón negro comiendo coños“, responde que “no me acuerdo”.

La Manada paseando por Pamplona. /Foto: larioja.com.

9.- Es notorio que su intención no era ir al coche, en ningún momento toma la senda correcta, ni tampoco abandonar a los sevillanos, pues a A. le cita genéricamente para la hora de los encierros, sin usar el whatsapp.

10.- Primero buscan los servicios de un pub, pero al estar llenos, van al Hotel Europa, por una calle estrecha como es Espoz y Mina, alejándose del coche. Para mantener su mentira de que no sabía que iba a mantener sexo, afirma que se quedó fuera esperando y ajena a la conversación. Unas veces sitúa al portero en la calle y otras, a mitad de las escaleras.

11.- La afirmación de que se quedó fuera, y no pudo escuchar la conversación, en la que primero intentan entrar dando un nombre falso y el número de una habitación, es falsaria, pues toda la conversación se mantiene fuera, donde estaba el vigilante del Hotel, y la calle Espoz y Mina es pequeña.

12.- No tiene sentido que si quiere ir al coche, y la están acompañando, esté luego parada ante un Hotel en el que tratan de conseguir una habitación. ¿A dónde la iban a acompañar?

13.- En la denuncia, recuerda fragmentos de la conversación. De hecho, recuerda toda la conversación, lo del nombre y el número de habitación falsos, lo de que les recomienda otros hoteles. Es decir, recuerda toda la conversación, menos lo de una habitación “por horas para follar“. O escuchó todo o no escuchó nada.

14.- En todo momento, como indicó en el juicio, tenía el móvil para orientarse. Sin embargo, nunca se dirige hacia el coche.

15.- Ella afirma que iban en grupo, pero en ningún momento fueron agrupados.

La chica se besa con el más joven con total tranquilidad, antes de iniciar el voluntario sexo en grupo.

16.- Afirma que después de la gestión infructuosa en el hotel empieza a sentirse molesta, porque la acarician las caderas. Sin embargo, cuando llega delante de la calle Paulino Caballero, 5, se besa en la boca prolongadamente con quien se supone que se ha sentido molesta.

17.- Ante Paulino Caballero afirma que ella está junto a la pared de la fachada en el lado izquierdo, sentada en un oscuro hueco de garajes para tomar algo. La puerta está retranqueada 3 metros. Lo que sucede en la puerta sólo puede verse si se está frente al portal. Sin embargo, afirma ver como una mujer timbra y uno espera a que se abra la puerta para entrar.

18.- En la denuncia ante la Policía Municipal de Pamplona describe una situación de violencia: a) la agarraron por los brazos; b) intentó zafarse; c) la taparon la boca; d) la rodearon y la tiraron al suelo; e) se marcharon corriendo. De todas y cada una de estas cosas se retracta en el juicio oral.

19.- En juicio oral, afirma que uno la llevaba de la mano y otro la agarró por la muñeca aunque “no fue con mucha fuerza“. De hecho, no pudo ser ni tan siquiera así, porque la puerta es pequeña como para que quepan tres.

20.- En juicio oral, confirmó que en ningún momento la taparon la boca sino que la dijeron “silencio“. Ni se resistió, ni intentó huir. Desde donde dice que estaba hay mucha distancia para llevar a alguien con violencia.

21.- No hay ninguna hostilidad, ningún gesto en ese sentido. Nunca refiere haber sentido miedo o temor de ninguna clase.

22.- Afirma que los vasos los dejaron antes de entrar, pero fueron encontrados en el cubículo, lo que sugiere que hasta ese momento los miembros de La Manada y ella, tienen una de las manos ocupadas.

23.- La práctica sexual en grupo se desarrolla en 15/20 minutos. Afirma que estuvo en shock, sometida, con los ojos cerrados. En los vídeos no puede apreciarse si los tiene cerrados o entreabiertos. El médico psiquiatra en su pericia establece que no se percibe ni bloqueo ni pasividad.

24.- En los vídeos, ella está relajada, sin rigidez ni tensión.

25.- Tiene un actitud proactiva y participativa: desarrolla movimientos masturbadores a uno, ella afirma que “por instinto”.

26.- Los cinco miembros de La Manada no salen corriendo, como indicó la denunciante en su primera declaración ante la Policía Municipal, sino que, como reflejan cámaras de seguridad, lo hacen tranquilos y escalonados. Y se mantiene en la calle, de forma que cuando ella sale los ve.

27.- Su primera reacción, cuando se sienta y llora, y le pregunta una pareja, no es en relación con ninguna agresión sexual, sino con que la han robado el móvil.

Todo el relato de la denunciante es inconsistente, lleno de contradicciones entre su denuncia ante la Policía Municipal y su declaración en juicio, y ninguna de sus afirmaciones es corroborada por las pruebas, sino directamente desmentida, por lo que no hay ninguna duda razonable de que se trato de una práctica de sexo en grupo con desconocidos, consentida, y de una denuncia falsa.

En diversos momentos, mostró preocupación por el daño que iban a tener los denunciados, lo que no es lógico si hubiera sufrido una agresión sexual. Con todo, en su personación, solicitó 18 años y 9 meses de prisión para cada uno de los miembros de La Manada por agresión sexual con violencia e intimidación y 3 años y 3 meses de prisión por robo con violencia e intimidación.