Yolanda Cabezuelo Arenas.
Si hay en España un miembro conocido de la Familia Real es Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, a quien en casa llaman Pipe y todos los demás Froilán. Es conocido desde el día que vino a este mundo, como esperado primer hijo de la Infanta Elena, y primer nieto de los Reyes. Por tanto, si de una persona puede afrimarse que se la reconocería dondequiera que se encontrase, desde el político de más copete hasta la persona más sencilla, es precisamente Felipe Juan Froilán.
Desde bien pequeño se le tiene por el nieto travieso y díscolo. Tampoco aparenta ser precisamente un dechado de virtudes; pero una cosa es que nos caiga mejor o peor, y otra que aprovechemos la fama de rebeldía y de antipatiquillo para utilizarle con fines espurios.
Díganme ustedes que se creen que los del AVE no sabían delante de quién estaban criticando el duelo entre reinas; y díganme también si no es más creíble la versión que da un amigo de Froilán:
«Felipe está continuamente recibiendo provocaciones allá por donde va. Es un ser humano y es comprensible que actúe así cuando están metiéndose con su familia. Les pidió un poco de respeto, pero nada más. No perdió los papeles. Constantemente le están provocando y es normal que se revuelva cuando se meten con él o sus familiares.
A veces salta y se olvida de la institución que representa. El único problema que él tiene es que él representa a una institución muy importante y todo trasciende. Es una persona noble y cualquiera en su lugar habríamos actuado de la misma forma. Es cierto que a veces ha cometido errores pero no se le puede criminalizar por este asunto».
Únicamente disiento en que Froilán no representa a la Institución. Quien representa a la Institución es la Familia Real; o sea, los Reyes, Reyes Eméritos, Princesa de Asturias e Infanta Sofía. En todo caso, Froilán debe observar un comportamiento ejemplar por pertenecer a la familia del Rey, y sobre todo porque está la izquierda acérrima al acecho de la mínima excusa para atacar a la monarquía; a cualquier institución, pero sobre todo a la monarquía.
Quien se mueva por ese deseo no puede menos que envalentonarse con la constatación de que el rechazo por el duelo de reinas ha sido unánime. Aprovechando la coyuntura, y que tenían a mano a Froilán en el AVE, provocan al muchacho para que salte; exageran el salto, y ya tienen justificación para organizar una marcha contra la Casa Real en nombre de la Tercera República, prevista para el próximo sábado.
Aunque quien suscribe es partidaria de la Tercera República, y no simpatizante de la monarquía, no puedo estar de acuerdo con conseguirla mediante manipulación y ánimos exaltados. No es creíble en absoluto la versión de los concejales de IU, entre otras cosas porque de haber sido ciertos los hechos, y en plena cafetería del AVE, no habrían faltado móviles para dar constancia gráfica y conseguir un vídeo que habría sido tan viral como el de la metedura de pata de Letizia en Palma.
Un artículo de El Mundo dice que cualquiera se habría dado media vuelta y se hubiera callado; pero estarán de acuerdo conmigo en que si ustedes se encontraran ante cuatro individuos que insultaran gravemente a algún miembro de su familia, como poco les dirían cuatro frescas. Como Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, o como Pipe, que lo mismo da. El caso es que al final de esta historia, va a resultar el pobre chico el culpable de todos los males.