Juana Rivas, la imputada por sustracción de menores que hace apología del delito



Juana Rivas, histrionismo a raudales. /Foto: diario16.com.

Yolanda Cabezuelo Arenas.

Javier María Pérez Roldán,  en su excelente artículo sobre el despropósito de dar voz a Juana Rivas en una charla sobre derechos de los menores, define el enfoque de la defensa que ésta viene haciendo de su caso:  “con medias verdades y groseras mentiras“; y no sólo enfoca Juana Rivas ya de ese modo su defensa, sino la guerra particular que ha emprendido contra su ex marido, Francesco Arcuri, y contra los derechos de sus dos hijos a tener la compañía de su padre.

El Juzgado número 1 de lo Civil de Cagliari (Italia) determinará la idoneidad de ambos progenitores mediante presentación de informes forenses: uno por cada una de las partes, y un tercero aportado por el juez. Se tendrá en cuenta el mejor interés de los menores, con lo que es más que probable que éstos continúen en Carloforte.

Juana Rivas continúa recibiendo el inapropiado respaldo de diversos colectivos, que han tomado su caso como una manifestación de fuerza en defensa de intereses sectarios. No obstante, otros colectivos se contraponen a este apoyo, e incluso exigen responsabilidades, como algunos abogados y miembros del colegio de procuradores de Madrid,  que piden la dimisión del decano, Gabriel de Diego Quevedo, por haber incluido a Juana Rivas en una charla sobre los derechos del menor, habiendo cometido dos delitos de sustracción de menores sin la más mínima consideración por el daño que éstos pudieran sufrir en consecuencia; el menor de los cuales ha sido ver su intimidad expuesta a la opinión pública; a su padre injuriado; trasladados a otro país dejando atrás colegio, amigos y la seguridad del hogar.

La Asociación Europea de Abogados de Familia se ha unido a las quejas por “permitir que una imputada por sustracción de menores haga apología del delito” durante la famosa mesa redonda en la que la madre de Maracena diera una “charla” sobre “los menores en el pacto de violencia“, y encima acompañada de Francisca Granados, la autodenominada “asesora legal” de Juana Rivas, contra la que el Juzgado de Instrucción número 3 de Granada ha incoado diligencias previas por intrusismo profesional; por si eran pocas las imputadas por delitos graves invitadas a la charla.

Lejos de tomar conciencia de lo inapropiado que resulta cualquier apoyo a esta mujer, el Ayuntamiento de Getafe le hará entrega del premio 8 de marzo por ser “mujer valiente y referente, que arrastra una batalla legal por proteger a sus hijos de su propio maltratador, acusada aún por la Justicia de secuestrarlos”. El premio será entregado durante el acto central del Día Internacional de la Mujer, el próximo 7 de marzo en el Teatro Federico García Lorca.

La última incorporación al despropósito de Juana Rivas ha sido el forense Miguel Lorente, experto en violencia de género, en un intento de equilibrar la balanza -ya que no a la razón- al menos al peso de la representación jurídica. No obstante es de esperar de la justicia italiana que no esté contaminada por falsas informaciones, y se mantenga firme en el bien de los niños, que fueron arrancados de su hogar y de la protección de su padre para emprender una loca huida hacia Granada, lugar donde parece que su madre prefería vivir.

La idoneidad de Francesco Arcuri para proporcionar a sus hijos un hogar estable es a todas luces mayor que la que pueda ofrecer Juana Rivas. De hecho, antes de ser sustraídos, los niños habían estado siempre al cuidado del padre, quien se hacía cargo de colegio, médicos y de todos los aspectos de su crianza.

Juana Rivas no tiene el comportamiento de una madre ni de una persona centrada

En cambio la actitud presente y pasada de Juana Rivas plantea serias dudas sobre su capacidad para hacerse cargo de los niños: desde dejar al mayor en Italia para irse a la India con otro hombre, a destruir la imagen del padre de los niños usando una burda manipulación de los hechos, no ha sido su comportamiento el de una madre, ni una persona, responsable; ni siquiera centrada. 

Por más que reiteradamente la Justicia haya dado la razón al padre, una parte preocupante de la opinión pública y de las instituciones siguen empeñadas en justificar el comportamiento de Juana Rivas, como si verdaderamente ésta pudiera ser tomada como ejemplo. Incluso Miguel Lorente se plantea “realizar un estudio médico legal de las circunstancias del caso e intentar demostrar que sólo existe una realidad”; y por supuesto entenderán que es la que defiende esta señora. Afortunadamente serán tres los estudios médicos a estudiar por el Juzgado, con objeto de garantizar una interpretación ecuánime de los mismos.

La Justicia, mientras tanto, sigue apoyando a Arcuri. La última denuncia por falsedad documental interpuesta en su contra por Juana Rivas no ha sido finalmente admitida a trámite. Sólo falta que la decisión del Juzgado de Cagliari se ajuste a derecho y a razón, y por fin puedan estos niños vivir su infancia con tranquilidad.


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