Caso Oxfam Intermón: Por qué se les llama No Gubernamentales



 

Virginia Montes.

Resulta difícil de imaginar un caso que muestra mayor grado de degeneración que el protagonizado por la Organización No Gubernamental Oxfam Intermón en Haití, tras el terremoto de 2.010. Mientras se nos vendía la labor humanitaria de esas organizaciones no gubernamentales -¿por qué las llamamos así?- los miembros de Oxfam Intermón habían alquilado una “villa” -nada de dormir en tiendas de campaña- en la que se dedicaban a montar “orgías de Calígula” con prostitutas, muchas de ellas menores, que se paseaban por la casa enfundadas en camisetas de Oxfam Intermon. La villa era conocida en el argot interno como la “casa de putas“, concepto muy apropiado, sin duda.

Una fuente ha relatado a The Times el ambiente de la “casa de putas” humanitaria, que se mueve entre la sordidez y el neoesclavismo, todo ello camuflado bajo la hipocresía progresista, porque Oxfam Intermón ha presumido, hasta ahora, de ser lo último, lo más chic, en humanitarismo de izquierdas. Según esa fuente, “organizaban fiestas con prostitutas. Estas chicas llevaban camisetas de Oxfam, medio desnudas, era como una orgía de Calígula completa. Fue increíble. Fue loco. En una fiesta había al menos cinco niñas y dos de ellas tenían camisetas blancas de Oxfam. Estos hombres solían hablar sobre la celebración de ‘barbacoas de carne joven’“. Uno de los asistentes grabó el espectáculo con su móvil y enseñaba las imágenes con orgullo.

No se trató de algo marginal a la organización,  sino que el organizador de las orgías, y quien había alquilado la villa-casa de putas, era directamente el director de la organización para el país, el belga Roland van Hauwermeiren, de 68 años. Oxman Intermón tenía destacadas doscientas personas en Haití, que se suponía estaban ayudando a la población a salir de la devastación.

La cuestión es que la villa-casa de putas no sólo estaba financiada por el dinero de los incautos donantes -a los que se suele remover con anuncios televisivos altamente emocionales- sino directamente por el dinero del contribuyente inglés. Oxman Intermón recibe anualmente 32 millones de libras (36 millones de euros) del Gobierno británico. Entonces, ¿por qué les llamamos No Gubernamentales a quienes saquean los impuestos? No se han hecho públicas las cifras, pero Oxman Intermón también recibe cuantiosas ayudas de la Unión Europea y de Agencias de la ONU.

Así que no estamos ante un simple y terrible escándalo sexual, sino ante un gravísimo problema político, que afecta a las credibilidad de esa ONG, tan gubernamental, sino al conjunto de esos chiringuitos del humanitarismo secular en los que los directivos cobran elevados sueldos y se dan la gran vida a costa de la pobreza.

Mujeres haitianas esperando ayuda humanitaria tras el terremoto. /Foto: bastarianas.blogspot.com.

Ante la monumental escandalera, el Gobierno británico va a revisar todas sus colaboraciones con la organización pseudohumanitaria Oxfam, de estrictos puteros y manifiestos pederastas. Un portavoz del Ministerio de Desarrollo Internacional ha declarado que “la forma en que se gestionó ese deplorable abuso de personas vulnerables pone sobre la mesa serias preguntas que Oxfam debe responder. Tenemos una política de tolerancia cero para el tipo de actividades que tuvieron lugar en este caso y esperamos lo mismo de nuestros colaboradores”.

Priti Patel. /Foto: news.sky.com.

La propia ministra de Desarrollo Internacional, Priti Patel, está “revisando” la colaboración financiera de su departamento con Oxfam y ha pedido una reunión con los responsables de la organización “lo antes posible“.

En una entrevista concedida al diario The Telegraph, Patel ha defendido que “debe haber procesos y acciones apropiadas contra todos los que fueron cómplices de esto“. Y fueron muchos. La organización en su conjunto que encubrió, calló y echó tierra sobre tan escabroso asunto.

Un problema generalizado de pedofilia en las organizaciones que se dicen humanitarias

The Sunday Times ha ampliado su información. El acoso sexual y el desprecio a las mujeres es un problema generalizado en las organizaciones que se dicen humanitarias. Oxfam, que tiene 5.000 empleados y 23.000 voluntarios, registró el año pasado 87 incidentes; Save the Children, 31 -de los cuales diez “fueron puestos en conocimiento de la policía y las autoridades civiles“- y la organización Christian Aid registró dos incidentes. También la Cruz Roja Británica ha admitido que “ha habido un ‘pequeño número de casos de acoso’“, que The Sunday Times cifra en cinco. Según declaraciones recogidas por ese medio de un extrabajador de la Cruz Roja y de Naciones Unidas, Andrew MacLeod hay falta de respuesta a “la pedofilia institucionalizada“.

¿Por qué las llamamos No Gubernamentales cuando son Gubernamentales? ¿A qué se dedican realmente? Las respuestas son necesarias y urgentes.

Directivos de Oxfam Intermon aprovecharon el terremoto de Haití para montar “orgías dignas de Calígula” con prostitutas


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