Las maravillas del fin del mundo (9): Realidad virtual, la loca de la casa



La realidad virtual es perniciosa. /Foto: theringer.com.

Enrique de Diego.

En estos tiempos en que se nos prometen maravillas espectaculares y se nos sitúa al borde del fin del mundo y de la extinción de la especie, se hace preciso tomar determinaciones radicales y retornar a los principios como fundamento de nuestra dignidad. Elemento clave de la racionalidad es no dejarse llevar por la imaginación y perder el sentido de la realidad. Decía Teresa de Jesús, con sabiduría de Santa, que “la imaginación es la loca de la casa“.

Se nos promete la locura completa, la pérdida absoluta del sentido de la realidad, el desarrollo evasivo y completo de la imaginación mediante la realidad virtual, para la que se preparado a las nuevas generaciones mediante la adicción a los videojuegos, un mundo de sensaciones inmediatas, en el que el esfuerzo ha sido reducido al mínimo y el sacrificio ha desaparecido.

La realidad virtual es altamente perniciosa, es tan adictiva como estéril y nefasta. “La imaginación es la loca de la casa“, es preciso controlarla y ese es uno de los imperativos categóricos de la imaginación. La realidad virtual envenena el cerebro y deja indefenso al hombre frente a cualquier peligro y cualquier manipulación.

La película “Ready Player One“, de la Warner Bross, presenta a un huérfano, en 2.045, de Columbus, Ohio, megalópolis oscura de estética Mad Max, “un pequeño rincón en ninguna parte“, que se evade a través de la realidad virtual a “un universo virtual completo, el único sitio en el que soy alguien“. Según el tráiler, el creador de ese mundo falso de videojuego llamado Oasis, ha escondido un “huevo de pascua“, de modo que quien lo encuentre ganará 500 mil millones de dólares y tendrá el control absoluto de Oasis, presentado como el recurso económico más importante: “una guerra por el control del futuro”.

El supuesto héroe de ese mundo irreal reconoce que “entré sólo para escapar“, pero ahora ya es su realidad. Un mensaje con el que se trata de adocenar a los jóvenes con la tentación de una evasión que sugiere un remake de Matrix pero también una sublimación de las drogas, una alucinación tecnológica.

La realidad virtual se presenta como la forma de control de las mentes, como su deformación, como la esclavitud de la imaginación, esa loca de la casa. Teresa de Jesús tenía más razón que una santa y nunca mejor dicho.

 


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