El PP de la Comunidad Valenciana, en estado terminal



Francisco Camps. /Foto: cadenaser.com.

Josep Sansano.

La declaración en el juicio de la trama valenciana Gürtel de Ricardo Costa, exsecretario general del PP en la región, ha marcado un antes y un después de un partido acosado y deslegitimado por la corrupción. Francisco Camps, situado como el último y principal responsable de la financiación ilegal del PP, se ha convertido ahora en el objetivo a batir.

El hecho de que siga cobrando del erario público como expresidente de la Generalitat en calidad de miembro del Consell Jurídic Consultiu deviene hiriente y escandalosa. En las Cortes Valencianas, todos los grupos, PSPV, Compromís, Podemos y Ciudadanos, menos el PP, reclaman que abandone ese puesto. La izquierda valenciana está extendiendo ese rechazo al resto de instituciones presentando mociones que han sido aprobadas en ayuntamientos como los de Alicante y Elche y que en la Diputación de Alicante tuvo que ser frenada por la alianza del PP con el ex de Ciudadanos, Fernando Sepulcre.

Camps, quien se muestra seguro porque “no tengo ningún miedo a nada”, ha declarado como investigado en relación con facturas, entre 2.008 y 2.012, del circuito de Fórmula 1. “Tengo tranquilidad absoluta y conciencia de haber hecho algo extraordinario por Valencia”, manifestó Camps a la salida de su declaración. Junto a él, están imputados otras figuras relevantes del PP en el pasado como el exconseller Mario Flores y el exsecretario autonómico Victoriano Sánchez. Un tiempo de gloria, mayoría absoluta, impunidad y corrupción que está dejando ahora al PP de la Comunidad Valenciana, desde el que se edificó buena parte del éxito nacional del partido, en estado terminal.

Sin ideas ni liderazgo, el PP de la Comunidad Valenciana es un barco desarbolado y a la deriva. No tiene discurso, carece de iniciativa. Isabel Boning es un recurso de transición que se está prolongando demasiado. La actividad en las sedes es mínima y el PP ha degenerado en un partido de cargos burocratizados.

José Císcar. /Foto: rtve.es.

José Ciscar, desacreditado

Las encuestas que maneja la sede central de Génova dan escenarios impensables hace unos años, como la pérdida de la Diputación de Alicante en las elecciones de junio de 2.019. Queda mucho tiempo para esa cita, pero nada hace pensar que el PP pueda enderezar el camino. El lastre es excesivo y no se ha soltado. El presidente provincial del PP alicantino, José Ciscar es muy contestado en amplias zonas de la provincia y no deja de ser un exvicepresidente de la Generalitat, lo cual hoy en día juega en contra.

Toño Peral. /Foto: diarioinformacion.com.

El presidente del PP de la capital, Toño Peral accedió al cargo en unas elecciones en las que se hicieron visibles personas tan desacreditadas como Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, Pedro Romero, extesorero del partido y que ha acumulado un patrimonio inmobiliario nunca bien explicado, Elsa Martínez, cuya gestión al frente de la ahora cerrada Ciudad de la Luz fue nefasta, y con manifestaciones de extremo nepotismo, como que Miguel Valor, hijo, sustituye al sempiterno Miguel Valor, padre, en la secretaría de Cultura o la colocación por el expresidente del partido, Julio de España de su hija en la viceportavocía del grupo popular en el Ayuntamiento de Alicante.

Elsa Martínez, estrellada de la Ciudad de la Luz.

No se percibe ningún cambio, renovación ni regeneración. Hasta el momento, el PP ha jugado a tener un perfil bajo a la espera de que la mala gestión del tripartito de la Generalitat le acercara a mejores posiciones políticas, pero las elecciones catalanas han dejado fallida y obsoleta esa estrategia. El perfil bajo es una opción hacia la marginalidad, siguiendo la estela de lo sucedido al PP de García Albiol.

 


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