Miguel Bernad o el resurgir de la víctima del sistema corrupto



Miguel Bernad. /Foto: abc.es.

Enrique de Diego.

He visitado Madrid y me ha causado una sensación deplorable y descorazonadora. Es, hoy, una suciedad sucia, mugriente y podemita; multicultural y desvertebrada; Gran Vía es un asco; la proyección de la personalidad de Manuela Carmena. Por contraste, me he reunido con Miguel Bernad. Ha sido muy grato encontrarle resurgido, rejuvenecido y fortalecido. Él sí que ha sido un preso político, con ensañamiento de la casta y muy especialmente de su basamento, la monarquía borbónica.

Hay un hecho muy significativo. A pesar de la campaña de linchamiento judicial y mediático, Miguel Bernad, siempre con el apoyo de su familia y de su esposa, ha recibido el calor de la calle que es consciente de su inocencia y que lo tiene como una referencia en la lucha contra la corrupción. Sólo un camarero le informó un día de una señora que estaba hablando mal de él y cuando se dirigió a ella para inquirir por sus motivos y opiniones, la señora exhibió un rancio ABC y le espetó “con lo que se dice aquí de usted“. Mantenida la conversación, desmontadas las mentiras, la señora se ha hecho una forofa de Bernad.

El secretario general de Manos Limpias no se ha ensuciado las manos. Todas las acusaciones que se le han hecho y le hace el fiscal tienen el elemento de contrastación en que se tendría que haber producido un enriquecimiento ilícito. Nada de eso se ha dado. En el registro de su casa se encontraron 250 euros para los gastos ordinarios. Ninguna cuenta en el extranjero, por supuesto, y cuenta corriente con un saldo de clase media, viviendo de la pensión de funcionario. Sus bolsillos son de cristal. Miguel Bernad no ha participado en ninguna extorsión, ni ha formado parte de una trama. Su abogado, José María Bueno, está convencido de que será absuelto. No hay ni pruebas ni indicios, porque no ha cometido delitos. Personalmente, pienso que el sistema será inmisericorde. Sacará algún conejo de la chistera. Doy por hecho que Virginia López Negrete habrá pactado con la fiscalía a cambio de salvarse de la quema. Ya hizo algo tan vergonzoso como grabar una conversación con Bernad y filtrarla. Alguien se lo mandaría. Ahí hay algo oscuro y deleznable.

Miguel está fuerte, recuperado, porque la cárcel preventiva fue muy dura para su salud quebrada. Se le trató de manera vejatoria. Como mantenerle engrilletado a la cama del hospital cuando fue operado de cataratas, como si fuera un peligroso terrorista. Bernad considera que el régimen está débil, que agoniza, pero cuanto más débil más cruel, más injusto y más despiadado. En cualquier caso, la buena noticia es que Miguel Bernad, la víctima del sistema corrupto, ha resurgido y se mantiene firme.


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