El duque de Alba reinventa la esclavitud



Carlos Fitz.James. /Foto: teinteresa.com.

Yolanda Cabezuelo Arenas.

Entiéndase por avaricia el afán de atesorar riquezas, y por codicia el de aumentarlas, y Carlos FitzJames Stuart se nos antojará un moderno tío Grandet que, satisfecho de su ingenio para conservar el vil metal, se pasea por los jardines de Las Dueñas entonando el ta-ta-tá al que recurría el avaro de Balzac si alguna vez asomaba la conciencia.

Según Vanitatis el nuevo duque de Alba ha encontrado la manera de reconstruir dichos jardines sin que se perjudique el patrimonio: ofertar una beca destinada a futuros ingenieros agrícolas para que ejerzan de jardineros, a las órdenes de un paisajista, y sin cobrar un euro. Nada. Ni para el autobús.

La treta es absolutamente legal, para colmo; pero no se asombren todavía. Esperen a saber que, a pesar de estas condiciones abusivas, hay solicitudes para ocupar las plazas. Se hará una selección entre estas solicitudes, y se procederá a elegir según “la predisposición y la ilusión por el proyecto” del candidato. Así; con dos narices. Ahora, ya pueden asombrarse.

Más vale no meterse en profundidades porque la indignación, aun estando justificada, no suele inspirar palabras prudentes. La polémica en redes sociales ha sido tal que hace unas horas el duque de Alba se ha apresurado a desmentir en ABC que las becas sean a coste cero. EL PAÍS añade que el anuncio ha sido retirado; pero Vanitatis afirma que las condiciones de las becas fueron confirmadas por la misma Fundación, y recoge incluso el testimonio de uno de los candidatos:

No incluye ni dotación económica ni ayudas de alojamiento o dietas“. El aspirante entrevistado por Vanitatis llegó a preguntar si habría alguna ayuda de transporte para los que residan fuera de Sevilla, y la respuesta de la Fundación fue un contundente NO.

Lo curioso de este caso no es ya que se tenga la cara tan dura, sino que oídas las condiciones ninguno de los candidatos haya obsequiado al duque con una tijera de podar para que vaya él mismo cortando las bouganvillas.


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