O echar a la bruja Carmena o prohibir las Navidades en Madrid



Manuela Carmena.

Enrique de Diego.

Manuela Carmena es una incompetente, que odia a los madrileños que van en coche, rodeada de una pandilla de incapaces proteicos que parecen salidos del zoológico de la corrección política y la estupidez máxima. La bruja podemita Carmena odia las Navidades. Odia al cristianismo, como su equipo de aficionados, empezando por la exhibicionista de su portavoz, a la que le pone que le vean las tetas, no sólo Iñigo Errejón, o a lo mejor es para ver si le levanta a Pablo Iglesias a Irene Montero, en el serrallo de Podemos. Y como odia al cristianismo, siente una aversión satánica a las Navidades.

Lo mejor sería prohibir las Navidades en Madrid. Las Navidades no son una tradición, como se repite de manera bobalicona. Las Navidades son un hecho crucial en la historia de la Humanidad: la encarnación del Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Y, siguiendo a una estrella, llegaron tres Reyes de Oriente que le ofrecieron los presentes de oro, incienso y mirra. Eso es lo que se conmemora. Gentes bien intencionadas empezaron en Alcoy con la tradición de la Cabalgata, que es teatro religioso en la calle. Los reyes eran reyes, no eran drag queen, y la cabalgata es de los reyes, tres varones. Es un hecho histórico.

La bruja Manuela Carmena, que ha convertido a Madrid en una ciudad ridícula y penosa, donde ya se organiza el tráfico de los viandantes, y donde para luchar contra la corrupción se corrompen, la ha cogido con las Navidades y con la cabalgata. Al final, Orgullo Vallekano que rima con cosas demasiado obvias, no travestirá a los reyes, sino que las drag queen irán en una carroza vestidas de peluche. El hortera de bolera del concejal de esa escoria política que es Ahora Madrid y presidente del distrito de Puente de Vallecas, Paco Pérez, ha mostrado su dominio de la jerigonza de los cultos latinipardos de la corrección política: “al final es machismo y transfobia y se deberían preguntar por qué molesta tanto que tres mujeres sean las reinas magas en un barrio multirracial“. No tiene ni idea de nada, y como todos los ignorantes es audaz.

El ignorante ilustrado de Paco Pérez, un payaso intelectual, sino fuera porque entre los payasos hay muchos muy ilustrados y decentes, y la bruja Manuela Carmena, con disculpas a las brujas que no se merecen estar en compañía de esta progre senecta, pueden convertir a Madrid en la capital gay y que todos los días del año sean el día del orgullo gay, que fue un completo fracaso que no interesó a nadie, pero deberían mostrar más respeto a la historia. El próximo Ramadán, la bruja Carmena, tan proislamista, puede organizar un sarao del Orgullo Vallekano en la mezquita de la M-30, para ver cómo funciona eso de la diversidad. Y llevar a Rita Maestre en sujetador para amenizar la velada y que baile la danza del vientre. Porque ya es patético después de abrir el Ayuntamiento de piernas a los “refugiados”, tener que tomar tantas medidas de seguridad.

A todos los estultos les da por lo mismo: por hacerse la propaganda ofendiendo al cristianismo. ¡Menuda fuerza tiene el cristianismo que toda esta pandilla de mediocres tienen que dar la nota con las celebraciones cristianas! Podemos es una mierda pinchada en un palo, tardocomunismo cutre, tan cutre que se corrompen luchando contra la corrupción, y ni tan siquiera dimiten.

No es que la cabalgata sea patrimonio de los niños. La cabalgata es la representación teatral de un hecho histórico: la Epifanía de Cristo. No es que la bruja Manuela Carmena y su pandilla de aficionados incompetentes no tengan fe, y cada año monten la escandalera, es que tienen una obsesión satánica; cutre, hortera y babosa. Lo mejor sería echar a esa bruja de Manuela Carmena, que es un personaje patético para sopitas de vino.

Madrid no tiene una alcaldesa, tiene un esperpento.


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