Elogio de Tabarnia



Enrique de Diego.

El día 26, Tabarnia se convirtió en trending topic. Desde entonces se ha convertido en un fenómeno viral, tratado por los medios de comunicación sin excepción, ha saltado nuestras fronteras. Ya hay camisetas de la selección de Tabarnia, previsiones del tiempo y sesudos artículos que señalan que Tabarnia existe y que se corresponde con el área metropolitana de Barcelona, que es una entidad geográfica y económica.

Tabarnia pone en evidencia el desastre de nuestras leyes electorales, por las que Lérida y Gerona imponen su Ley al conjunto de Cataluña y específicamente a Barcelona y Tarragona. Intelectualmente, es una idea brillante que reduce al absurdo la tesis separatista del derecho de autodeterminación y eso melifluo y decadente de Pablo Iglesias, ese fiasco que con Podemos no es más que la coartada de las peores y más egoístas burguesías y que no es más que un pelele alelado de los poderes más oscuros del capitalismo mundial.

Todos nos podemos autodeterminar en una escalada de despropósitos hasta llegar a los microbarrios de Murray Rothbard, que por estos lares defiende el traidor bien pagado de Juan Ramón Rallo. Resulta que eso ha sucedido tanto en el desmembramiento de la URSS, como en Kosovo o en Irlanda.

Tabarnia es una estructura política racional. Cataluña nunca ha existido, hasta la segunda república. Y tiene mucho más sentido Tabarnia que Cataluña, donde el campo atrasado se impone sobre la ciudad moderna. Dice Rufián que Tabarnia una, grande y libre, en esa tosquedad de este ignorante proteico, vago de siete suelas reducido a cuatro mantras insustanciales.

Por fin, se ha planteado un debate intelectual serio, así que mi elogio a los promotores de la idea y a los que la han puesto en circulación, con tanto éxito. Porque todas las bromas tienen algo de verdad y ésta tiene mucho. Barcelona y Tarragona, el área metropolitana de Barcelona, tienen una identidad diferenciada y unos intereses económicos comunes dentro del Corredor Mediterráneo y se mueven dentro de la modernidad sin necesidad de una identidad étnica y mucho menos multicutural disgregadora.

Muchos españoles son ya conscientes de que las autonomías han sido un fracaso y un lastre, económicamente gravosas y no han traído más que problemas, como este estéril y gravísimo de la sedición. Tabarnia se erige así como una salida al atolladero. Hace poco se ponía en marcha un partido alicantinista contra la esterilidad castrante de la Generalitat valenciana, cuyos máximos dirigentes quieren llevar a los valencianos a ser unos catalanes de segunda. Tabarnia es lo racional frente a la irracionalidad de los países catalanes y esa Cataluña que tiene un presidente cobarde y delicuescente en Flandes y un partido de fracasados como la CUP. A la idea se ha sumado la Ribera Navarra y el ejemplo va a cundir.

Me parecería de lo más sensato un referéndum para que Tabarnia se separara de esa Cataluña quimérica que está llevando a los catalanes a la ruina y al conflicto. ¿No sería eso el derecho a decidir de esa mediocridad con coletas que responde al nombre de Pablo Iglesias?


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