“Todos a la cárcel”, del gran Berlanga, más de actualidad que nunca



Luis García Berlanga. /Foto: abc.es.

Fernando Alonso Barahona. Crítico de cine.

La situación de la política española con su retahíla de corrupción , sectarismo, golpismo independentista y la entrada frecuente de políticos en la cárcel ( político presos ya que en España no hay presos políticos ) vuelve a poner de actualidad una de las grandes obras maestras del cine español: Todos a la cárcel, dirigida en 1993 por el gran Luis García Berlanga.

Luis García Berlanga (junio de 1921 – noviembre de 2010), director de cine, hombre de personalidad recia que digirió películas antológicas en la década de los cincuenta y sesenta del siglo XX, prolongándolas en los ochenta y noventa, director de la Filmoteca Nacional durante un breve período, artífice de la colección de libros La sonrisa vertical, fue capaz de describir épocas y personajes desde una rabiosa mirada personal y en las más diversas circunstancias, siempre mirando hacia el talento, sin importar si era o no políticamente correcto.

Berlanga renegó de las sobrevaloradas Conversaciones de Salamanca, que poco renovaron en un cine español que vivía en los años cincuenta una de sus etapas más brillantes y a la que el propio cineasta contribuiría con obras maestras como Bienvenido mister Marshall (1952) y grandes títulos como Calabuch (1956) o Los jueves milagro (1957).

Con la prodigiosa El verdugo (1963) desafió las limitaciones de su tiempo logrando una obra imperecedera, al igual que Plácido (1961). En ambas retrataba las contradicciones de una sociedad, con sarcasmo pero también con un cariño soterrado, y siempre acompañado de un formidable plantel de actores, casi el quién es quién del cine español, encabezado por José IsbertCassenEmma PenellaManuel Alexandre o Alfredo Landa


Iconoclasta y a la vez respetuoso, sanamente provocador y libertario, a él se deben crónicas aceradas sobre la decadencia de cierta sociedad del franquismo: la trilogía magnífica de La escopeta nacional (1977), Patrimonio nacional (1980) y Nacional (1982), la visión esperpéntica de la guerra civil (La vaquilla, 1985) y esa obra maestra absoluta que es Todos a la cárcel (1993), dibujo tremendo de la corrupción del felipismo y la impostura del progresismo, servida con un reparto estelar: José SazatornilJosé Luis López VázquezJuan Luis GaliardoJose Sacristán,Agustín González… Nadie se había atrevido a llegar tan lejos como Berlanga en los años sesenta con sus críticas sociales de El verdugo y Plácido, y nadie se atrevió después con una obra como Todos a la cárcel, donde se ponía en solfa literalmente todo el entramado político y social, algo que hoy conserva intacta toda su vigencia , incluso incrementada: políticos de medio pelo, empresarios, mordidas , comisiones, progres, corrupción generalizada, sindicalistas. Pura mordacidad.


 El argumento que sirve de núcleo para que cada personaje cobre vida propia es sobresaliente: Con el fin de cobrar una deuda de la Administración Pública que viene arrastrando desde hace tiempo –pese a pagar las comisiones correspondientes a los políticos de turno -, un pequeño empresario llamado Artemio ( magistral Jose Sazatornil ) asiste al Día Internacional del Preso que se celebra en el interior de una cárcel. El festejo, organizado por Quintanilla, un hombre astuto y especialista en organizar este tipo de eventos colectivos y bulliciosos, es un acto más bien político al que acuden las autoridades más representativas de la región, junto a otras personalidades del mundo de la cultura, las finanzas o el poder eclesiástico. Mientras Quintanilla intenta que todo marche sobre ruedas, Artemio aprovecha la ocasión para hablar  de su tema con el subsecretario de Cultura. La corrupción de los pícaros se mezclara con la política para alcanzar a las altas finanzas internacionales.

Todos a la cárcel arremete con sorna e incorrección política contra los distintos modos de la corrupción política, nadie se salva: empresarios, curas , financieros, políticos de tercer, segundo o primer nivel …y Berlanga desnuda de forma especialmente sarcástica a los  progres, lo que hace aún más atrevida y saludable esta película profética.  Ante tanto corrupto y aprovechado, los mejores acaban siendo los reclusos de toda la vida, como el que interpreta el gran Manolo Alexandre, que en un momento de la historia musita: “He estado en la cárcel con la República, con Franco y ahora con la democracia, ya no quiero salir, se ha convertido en mi casa”.


Berlanga prosiguió sus retratos de la sociedad en Moros y cristianos, o en su ultima película, París- Tombuctú (1999), presentó para televisión una biografía de su paisano el valenciano y grandísimo escritor Vicente Blasco Ibáñez, reconoció el talento de sus contemporáneos o antecesores: Rafael GilLadislao VajdaPedro LazagaJosé Luis Sáenz de HerediaJuan Antonio BardemMariano Ozores o Summers, fueran de la ideología que fueran, hicieron cameos de enorme gracia como el de Cuando el mundo se acabe, te seguiré amando(1998) de Pilar Sueiro.


 

De él dijo  José Sacristán: “Como persona era la inteligencia en estado químico puro… A veces era difícil seguirle“. 

Y como cineasta será difícil igualarle. Hombre del Mediterráneo, admirador de la sensualidad y la gracia, su cine –con esos largos y antológicos planos secuencia que le caracterizan– es una manera de afrontar los ciertos absurdos de la vida con humor y saludables dosis de ironía, que además era profundamente española. 

Berlanga supo captar las contradicciones de una parte de la idiosincrasia española. Qué gran película hubiera realizado con personajes inspirados en el guiñol político nacional de ahora mismo y especialmente con los llamados independentistas catalanes. Pero al menos nos queda revisar o descubrir esta joya de la comedia que es Todos a la cárcel.  Todo un retrato de cierta sociedad española.

 


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