Clint Eastwood: El último de los cineastas clásicos



Fernando Alonso Barahona. Crítico de cine.

En mi niñez íbamos de allá para acá. Como todos los niños quería estar en un western y montar a caballo, ser como James Stewart, Gary Cooper o John Wayne  ¿Por qué es tan atractivo este género? “Porque te transporta a otra época en la que un individuo podía valerse solo por sí mismo, una fantasía hoy casi imposible”.

CLINT EASTWOOD

Cineasta clásico, longevo, políticamente incorrecto, independiente, este hombre de gesto duro y mirada penetrante, capaz de desafiar a Obama y simpatizar con Donald Trump,  el famoso Harry el Sucio continúa filmando películas pese a sus ochenta y siete años. Y lo hace con el mismo vigor y talento de siempre.

Una nueva película decisiva contra el terrorismo islamista

La nueva película de Clint Eastwood, ‘The 15:17 to Paris’, ya tiene fecha de estreno en los cines. El filme, basado en hechos reales que relatará un ataque terrorista frustrado en la capital francesa, verá la luz en las salas estadounidenses el 9 de febrero de 2018. ‘The 15:17 to Paris’ se centra en los tres soldados norteamericanos que frustraron un atentado yihadista en un tren que recorría el trayecto de Amsterdam a París. Se trata de Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone, tres miembros de las fuerzas armadas estadounidenses que redujeron a Ayoub El Khazzani, un terrorista que se subió al tren armado con un fusil de asalto y un cúter, antes de que este iniciara la matanza.  Ninguno de los tres es actor profesional pero a Eastwood no solo no le ha importado sino que el mismo guión se debe a una debutante Dorothy Blyskal, basado por cierto en el libro ‘The 15:17 to Paris: The True Story of a Terrorist, a Train, and Three American Heroes’

Clinton Eastwood Jr. nació el 31 de mayo de 1930 en la ciudad de San Francisco, California (Estados Unidos). Creció en Oakland y desde pequeño se convirtió en un gran aficionado a las películas, sobre todo los westerns.

En el año 1959, y gracias a la televisión, Clint Eastwood alcanzó la popularidad con el personaje de Rowdy Yates, protagonista de “Rawhide”, una serie del Oeste en la que participaron directores como Charles Marquis Warren, el citado Jack Arnold, Stuart Rosenberg, Tay Garnett, George Sherman, Laszlo Benedek o Andrew V. McLaglen. La serie permaneció durante siete años en la pequeña pantalla.

En España, de la mano de Sergio Leone

Sin embargo, el éxito se le resistía en el cine norteamericano de la época por lo que hubo de aceptar un proyecto que el director italiano Sergio Leone pretendía rodar en España : un extraño western que utilizaba los mitos clásicos del género pero a la vez los deconstruía con imágenes impactantes, música genial aunque sobeactuada de Ennio Morricone y primeros planos de gran efectismo visual .

Un libro reciente describe los diversos avatares  del actor en España:

https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-04-26/clint-eastwood-francisco-reyero-libro_1372478/

Pero lo cierto es que La muerte tenía un precio, Por un puñado de dólares y El bueno el feo y el malo, pese a los problemas en los rodajes y el escaso entusiasmo inicial de sus protagonistas, se convirtieron en grandes éxitos en toda Europa. Y Clint regresó a Hollywood con una consideración al menos comercial, mucho más elevada . Eso sí antes de dejar España de la que siempre ha guardado buenos recuerdos proclamó :  

Volveré a Los Ángeles, fundaré mi propia productora y dirigiré mis propias películas“,

 Nadie le creyó. Pero así fue.

Tras Leone su gran mentor fue Don Siegel, el autor de Invassion of the body snatcher ( 1956 ). Con el llegaron: La Jungla Humana (1968), Dos Mulas y Una Mujer (1969), El seductor 1971, Fuga de Alcatraz 1979 y sobre todo la popular Harry el sucio ( 1971 ) que daría lugar a una serie de secuelas todas ellas de gran éxito: Harry el fuerte, 1873 de Ted Post, Harry el ejecutor, 1976 de James Fargo o Impacto súbito 1983 dirigida por el propio Clint.

El icono de Harry el sucio, más western e historias de amor en los puentes de Madison

John Wayne fue la primera elección de la productora para encarnar a este policía de métodos personales y harto de la burocracia y el leguleyismo que al final permite la impunidad de muchos delincuentes peligrosos. Wayne rechazó la oferta por la violencia explícita característica del policíaco de los años setenta. Eastwood logró convertir su imagen en icónica y aunque alguna crítica convencional tachó de fascista ( sic ) al nuevo héroe, lo cierto es que su protagonista alcanzó por fin la popularidad deseada en todo el mundo.

“Las películas tienen que ser emocionantes, porque no es un arte intelectual. Aunque cada uno tiene su estilo y es respetable”  Con esta frase Clint Eastwood resume a la perfección su estilo narrativo que bebe sin duda de las fuentes puras del cine clásico: John Ford, Howard Hawks y Raoul Walsh, en primer término.

Así, Eastwood vuelve a ensalzar el western en particular, y el cine en general, con El jinete pálido (1983) una obra que bebe directamente de Raíces profundas (George Stevens, 1953) relatando las andanzas del “predicador” y su cruzada por defender a los colonos de la opresión y los abusos del terrateniente local. Una cinta cargada de épica y simbolismo.  Y la mítica Sin perdón (1992)  uno de los grandes – y escasos – westerns contemporáneos. Por ella, al fin, alcanzaría el Óscar .

Pero junto al western, Eastwood no desdeñó las historias de amor, ya lo había hecho en 1973 con Primavera en otoño (una película en la que se limitó a estar detrás de la cámara y que narraba la relación de un hombre maduro – magnífico William Holden – con una veinteañera y lo repitió en 1995 con Los puentes de Madison. Melodrama en estado puro.

Las grandes películas se encadenaron entonces, todas ellas dirigidas por el propio actor: Million Dólar Baby (2004) cuenta la historia de un veterano  que entrena a una joven aspirante a triunfar en el boxeo femenino. Un escenario emocionante, a veces desolador:  el padre que ella hubiera deseado, y ella la hija que él añora. La película termina en tragedia y no elude el drama de la eutanasia. Clint Eastwood pone las cartas boca arriba y nos plantea la situación con toda su crudeza, mostrando las consecuencias morales de su decisión, el dolor y la culpa que se desprende de ese condenable acto, así como la situación angustiosa y desesperada que puede llevar a tomar tal decisión, pero nunca intenta justificarla.  En las entrevistas por la polémica generada, Eastwood se manifestó contrario a la eutanasia.

Contador de historias auténticas con pasmosa facilidad

El intercambio (2008) con Angelina Jolie es otro film impresionante sobre la corrupción y la honradez en una historia de desapariciones de jóvenes que la política mediocre intenta tapar y que al final revela una trama de perversidad extraordinaria que es descubierta gracias a la valentía de un puñado de héroes honrados.  Sin duda, una de las obras mayores de su autor. Se basa en otra historia verdadera (un suceso acaecido en Los Ángeles a finales de los años veinte y mitad de los treinta), combina el melodrama criminal con el cine de acción judicial, la intriga policíaca con adecuadas dosis de suspense dentro de la mejor narrativa clásica, heredada de sus maestros John Ford y Howard Hawks.

Y en ese mismo año, Gran Torino (2008 ) donde Clint se mete en la  piel de Walt Kowalski, fascinante y memorable cascarrabias.

En 2011 llega J Edgar,  biografía del controvertido director del FBI con una gran interpretación de Leonardo di Caprio.

Y la obra continúa porque las películas son retazos de vida para este cineasta insobornable que filma con pasmosa facilidad historias que son realmente auténticas y casi siempre navegan contracorriente.

Cine como arte narrativo, emoción y personajes verosímiles, carisma en la interpretación, en la vida real y talento en la puesta en escena. Clint Eastwood es el último de los grandes cineastas clásicos.

 


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