SOS: España está siendo invadida



España está sustituyendo a Grecia e Italia como destino de ilegales subsaharianos.

Miguel Sempere.

España está siendo invadida. Se trata de una invasión humanitaria que desarma las defensas de la sociedad. La situación es de extrema gravedad, aunque todos los partidos políticos y el Gobierno callan. El hecho es que España está sustituyendo a Italia y Grecia como destino de los ilegales. O se toman medidas urgentes, o la frontera deja de ser un coladero, o se quita el efecto llamada que conlleva la no devolución en caliente, o lo que nos amenaza es una avalancha.

Según la Agencia Europea de Fronteras, en los seis primeros meses llegaron 7.547 ilegales a las costas españolas, tres veces más que en los seis meses del año anterior. En agosto, los ilegales que llegaron a las costas españolas fueron cuatro veces más que en julio. En agosto, 593 ilegales arribaron a las costas españolas de Cádiz. Los lugares de destino de las pateras son cada vez más diversos. En agosto un pesquero de Santa Pola recogió a 49 subsaharianos que navegaban en una patera. En septiembre, dos pateras con 19 ilegales llegaron a las costas de Calpe y Santa Pola.

Mientras tanto, el flujo hacia Grecia e Italia ha descendido el 75%. España se está convirtiendo en el lugar preferente del flujo migratorio invasivo, protagonizado por argelinos, marroquíes y subsaharianos. Todos ellos musulmanes. La idea de que por criterios humanitarios se puede entrar ilegalmente en España es sumamente perniciosa; implica, por de pronto, un efecto llamada que está haciendo incrementar exponencialmente el flujo migratorio. Y esa escalada no va a parar si no se toman medidas.

Todo se ha conjurado para que España vaya camino de ser el destino número uno de los ilegales: se han desmantelado campos de subsaharianos en Marruecos y Argelia; Libia ha dejado de ser un coladero; el conflicto del Rif en Marruecos está provocando un éxodo y hay un incremento importante de adolescentes a los que sus familias exportan hacia Europa, porque aquí son acogidos y mantenidos por los servicios sociales.

Diferentes organizaciones sociales, muchas de ellas en la órbita de George Soros y del mundialismo destructivo, presionan para tener cada vez más clientes, dependientes de subvenciones y colapsando servicios muy caros como los del sistema sanitario. Cuando la guerra en Siria está en su último tramo, España ha acogido a 1.724 “refugiados” que, en propiedad, deberían volver a sus casas, pero que van a recibir servicios gratis a costa del contribuyente.

España, que afronta la farsa secesionista de Cataluña en nombre del imperio de la Ley, no es capaz de defender sus fronteras y de impedir la llega de ilegales o proceder a su inmediata repatriación. En las fronteras españolas no se cumple la Ley. España funciona como si no tuviera fronteras. El Gobierno se inhibe y los partidos callan, mientras la creciente avalancha, sumada a los aportes incontrolados de los últimos 20 años, amenaza con cambiar la textura vital de España convirtiéndola en un territorio africano y musulmán.

Se trata de una invasión humanitaria, con la que se pretende mover falsos complejos de culpa, haciendo responsables a los españoles, y a los europeos, de la miseria y la natalidad que son responsabilidad de los países emisores de excedentes de población. Urge un gran debate nacional y medidas firmes sobre esta materia, que es el más grave problema al que se enfrenta la sociedad española.

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