Pablo Iglesias: más dura será la caída



Pablo Iglesias, admirador de Castro y Chávez. /Foto: periodistadigital.com.

Ignacio Fernández Candela.

En Bolivia con Evo Morales está como pez en el agua y se contagia del totalitarismo revolucionario del que se siente confeso admirador, aunque no pueda prodigarlo mucho aquí. Es sano para nuestra democracia que la incontinencia verbal de Iglesias se multiplique  allende nuestras fronteras, para ser definitivamente reconocido más allá de sus calculadas ambigüedades que ya engañan a pocos. Carolina Bescansa, una traicionada más del círculo de la élite podemita, ha sentenciado que Cataluña será la tumba de Podemos. Y tiene razón pero es solo el espacio del enterramiento político; la dimensión virtual del fracaso es mucho más extensa y justificada. En realidad será la caída una consecuencia de todo el bagaje de incompetencia y corrupción que se ha sembrado estos años, hasta llegar al colofón de la derrota por la que se ha estado clamando, ignorantemente, cuantos más triunfalismos se han festejado.
Enrique Rioboo. /Foto: youtube.com.
 
 Podemos está abismando las expectativas electorales con luchas internas y la amenaza de una intervención jurídica tras la sombra de la corruptela desde la que se originó. Arrancada de caballo y parada de mulo que parece ir a desmontar la farsa bolivariana venida de Venezuela para arraigar política y socialmente en España.  Con un Pablo Iglesias al frente de una intencionalidad que ha pretendido dinamitar el consenso constitucionalista con el que hemos convivido durante cuatro décadas. Si ya el intento político fue deleznable, que haya sido catapultado económicamente por grandes corruptelas es repugnante e imputable. Quizá el verdadero destino político de Iglesias sea acabar en los juzgados investigado por los mismos delitos que dice haber combatido. A tenor de las pruebas que se están presentando, debería ser así. Cobrar dinero de Venezuela e Irán para desestabilizar el sistema, es toda acusación en firme de su exsocio Enrique Riobóo. Aún falta las declaraciones de la exfiscal Jefe de Venezuela que posee pruebas concluyentes sobre la influencia de Chávez.
Nicolás Maduro. /Foto: youtube.com.
 
Pablo Iglesias ha demostrado con su insolvencia moral y su mediocre conocimiento de los aspectos prácticos de la política, la causa de que Venezuela sea uno de los países más pobres del mundo, aun poseyendo un potencial de recursos ilimitados si fueran dirigidos por manos competentes.  No solo se pretendió importar la revolución catastrófica a España, sino que vino de la mano de los precursores de la debacle como asesores del chavismo y han continuado el ejemplo para atentar contra España con el disfraz de la simulación democrática. Un disimulo que ha perdido su camuflaje ante la mayoría de los potenciales votantes que no dan crédito, una vez más,  a las palabras pronunciadas en Bolivia acerca del disparate de la nación entre naciones, con menosprecio implícito a Andalucía de la que dice carente de tradición histórica. No son ya solo los exabruptos de quien posee lengua tan larga, como fue presuntamente la mano terrorista de un padre exmiembro de los FRAP, es también que además de perder la credibilidad, los testigos de su corrupción están declarando en un momento de derrotismo generalizado en las filas de Podemos. Confluyen los factores que anuncian una pronta caída del líder podemita, a poco que afloren las verdaderas formas de financiación irregular que hasta ahora han sido sospechas a falta de una manifestación oficializada del pago a los dirigentes.
 
En la Comisión del Senado hoy están declarando, incluido el periodista Eduardo Inda,  quienes más saben de las estrategias plagadas de irregularidades que hicieron posible el milagro de la eclosión populista. Monedero se ha mostrado a la defensiva y  su discursivo y demagógico discurso de pretextos es toda una  exposición de irregularidad confesada.
 
La Comisión de Investigación de la Financiación de Partidos Políticos de la Cámara Alta espera en próximas fechas a la exfiscal general de Venezuela, ahora en el exilio, Luisa Ortega y a Fredy Guevara, Comisión de Contraloría, quienes pueden aportar las pruebas definitivas sobre la presunta financiación de los líderes podemitas con el dinero del narcogobierno bolivariano.
 
La caída de Pablo Iglesias puede ser tan dura como lo ha sido para España su influencia durante estos años y la eclosión de un grupúsculo que ha mantenido engañadas a las bases y ha terminado por fagocitarse a sí mismo. Más que la vuelta a la Universidad quizá haya un destino carcelario si se confirma la opacidad y el profundo calado de corruptelas que permitió el triunfalismo de un Pablo Iglesias que, salvo la necedad expresa de los todavía aun potenciales votantes, ha tomado vertiginosa altura para precipitarse contra el duro suelo de su realidad política que ya conoce España: disgregador, defensor del terrorismo político, bolivariano y un fresco del barrio al que terminará aborreciendo a este paso del desengaño, petulante y derrotado el dictador de su partido,  hasta la misma Vallecas de donde salió con escala en Venezuela e Irán.
 

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