Carta abierta a Pablo Iglesias, bufón con coletas



Pablo Iglesias, en el debate de la moción de censura. /Foto: RTVE.es.

Enrique de Diego.

No defiendes, Pablo Iglesias, a los humildes, sino que eres instrumento de los poderes oscuros, de los amos del mundo al servicio de sus designios destructivos. Has perdido el derecho a hablar en nombre de la gente; cada vez engañas menos. El descenso de Podemos, ganado a pulso, ya es tendencia en todas las encuestas y queda reflejado en el último barómetro del CIS, donde Podemos desciende al 18,5% y está cerca de pasar a la cuarta posición, pues Ciudadanos sube al 17,5%. Y esto no ha hecho más que empezar. Por supuesto, el cielo ha desaparecido de tu horizonte. Ninguna posibilidad de aquello del sorpasso, pues el PSOE se sitúa en el 24,2%, que te llevó a tu error histórico de apoyar tácitamente a Mariano Rajoy no respaldando la investidura de Pedro Sánchez.

Te espera un futuro negro, de juegue roto, cuando los tuyos, que ya se han acomodado al sueldo oficial, a hociquear en el pesebre, te pidan explicaciones. Los círculos ya son un desierto; las votaciones internas se mueven en porcentajes de ilegitimidad; ni un ápice de democracia interna asfixiada por purgas tardoestalinistas y expulsiones sumarias, con imposición de gestoras. Podemos no ha respondido a ninguno de sus supuestos principios ni a ninguna de sus pretendidas expectativas. Una farsa este remedo de socialismo del siglo XXI pasado por la turmix de la Facultad de Políticas.

Donde has superado todos los límites de la decencia ha sido situándote como el lacayo de las élites sediciosas, como ya te ha afeado el propio Pedro Sánchez. Nadie entiende tu postura salvo por odio a España y dependencia de las confluencias, sopa de siglas separatistas, que se mueven entre la equidistancia y la simple componenda. Identificar español con monárquico, ha sido un desafuero de manipulador de cuarta; perderte en los vericuetos de la plurinacionalidad un despropósito de manipulador de cuarta.

Deberías tener la decencia de no presentarte a las elecciones, porque son al Parlamento español, y en ningún caso al cargo de presidente del Gobierno de España, nación que no reconoces y a la que tratas de demoler, con esa corte de los milagros, con esa conjura de los necios hispanoargentinos de la que vas rodeado hacia el abismo del ridículo nacional. No te salva ni tu argumentario sobre la corrupción del PP, porque el PP no es España, es un accidente en su devenir histórico, y porque la misma corrupción o aún mayor tienen aquellos de los que vas de tiralevitas y de la que nunca hablas, ni denuncias.

España te sobrevivirá a ti y a toda tu patulea, y a Rajoy y Carles Puigdemont. Tu crédito, Pablo Iglesias, se ha acabado. Lo has dilapidado con tu antipatriotismo. Mejor sería para ti retirarte a tiempo, porque lo que te queda por experimentar es el oprobio y la repulsa nacionales.

Podemos ha sido un engaño de la casta, una marioneta de las élites sediciosas. Ha sido, porque ya es pasado. Ya eres pasado, Pablo Iglesias; un bufón con coletas.

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