¡Cuerpo a tierra: César Alierta quiere “construir un mundo mejor”!



César Alierta. /Foto: lopezdoriga.com.

Luis Bru.

Siendo el periodismo español actual una competencia desleal a la prostitución, el más lacayo es el del corazón: una serie de farsantes vociferantes con una cambiante pandilla de figurantes dispuestos a exhibir su pobre vida ante las cámaras por la retribución económica pactada. Ese juego histriónico de comadres se vuelve adulación, temor reverencial o silencio cómplice cuando se trata de poderosos. Se vapulea a las sardinas pagadas y se encomia a los tiburones depredadores.

Las madres de España han creído, hasta el estúpido accidente de Botswana, que Juan Carlos de Borbón era un esposo fiel y un padre solícito y que la familia real era ejemplar en términos de moral tradicional, mientras el emérito se cepillaba a 4.786, siempre con cargo al sufrido contribuyente, mientras los medios españoles se mantenían silentes. En los veranos de Mallorca, mientras el Borbón se encaminaba a gozar con Marta Gayá, la aguerrida tropa periodística se retiraba pudorosa a sus sombríos aposentos.

La amistad de César Alierta con su empleada Isabel Sartorius

Pocas veces se había llegado a niveles tan altos de servilismo como en el curioso anuncio de que César Alierta e Isabel Sartorius son “amigos“. Cenan juntos y ella ha encontrado en él un protector, que Isabel Sartorius ha confesado en su precoz autobriografía que es frágil y huidiza del compromiso, un jefe, porque, al fin y al cabo, es empleada -por puertas giratorias y borboneo- de César Alierta, presidente de la Fundación Profuturo, donde la han buscado un lucrativo acomodo a Isabel Sartorius para que tenga más que un pasar a propósito de los pobres.

Isabel Sartorius. /Foto: elconfidencial,com.

A pesar de que el coro periodístico ha cogido raudo el botafumeiro, y no ha habido melaza ni merengue que no se haya derrochado sobre la pareja de otoño, parece, a tenor de Hola, que quien ha sido durante 16 años presidente de Telefónica y uno de los mayores corruptores del reino se ha temido el acoso del corazoneo, y tras bailar arrimado con la ex de Felipe y amiga de Letizia, y se ha dado un tiempo de reflexión. No te preocupes, César, que no vas a ser pasto de Sálvame ni vas a ser perseguido por ningún paparazzi, que el sistema sólo financia a los serviles y el único riesgo es que el incienso pudiera marearte, que Telefónica es una cuenta importante de publicidad y el Ibex 35 lo tiene todo controlado.

El coro de aduladores presentan a Alierta como el nuevo adalid de la filantropía

Hete aquí que a la vejez viruelas, y a todos los tontos les da por lo mismo, como decía el emérito a propósito de Elena, pero lo que es indigesto es presentar a César Alierta como el nuevo adalid de la filantropía, cuya máxima es construir un mundo mejor, a lo que está dispuesta a ayudar, sueldo de por medio, Isabel Sartorius. Hasta hoy podíamos llegar. Alierta y Sartorius se conocieron viajando a Nigeria en un jet privado para los de Profuturo, que iban a firmar uno de esos acuerdos con las autoridades locales, en este caso para desarrollar lo digital en las escuelas, de esos que, en la experiencia histórica, han servido para corromper a las élites locales y que casi nunca han llegado a los necesitados. Esperemos que, en este caso, no sea así.

Parece que el mantra del actual César Alierta es “construir un mundo mejor“. La ha surgido una vocación tardía por la arquitectura social. Eso es también lo que le encandila a la ex de Felipe de Borbón, que quiere construir un mundo mejor y que, para ello, a ella la han colocado en la Fundación. Es, pues, una empleada de César Alierta. ¿Qué ha hecho hasta ahora para tal fin este Tenorio vetusto de 72 años? César Alierta es el gran corruptor de la clase política, el inventor de las puertas giratorias, política amoral que ha seguido con pertinaz osadía. Esto no lo va a decir nadie porque el periodismo es de corazón lacayo y más lo es el periodismo del corazón que, además, de fondo, anda la cuenta de publicidad de Telefónica y las de Ibex 35 para limitar la libertad de expresión, extender la autocensura y hundir, poco a poco, a la nación.

Soraya Saénz de Santamaría y su esposo José Iván de la Rosa.

Alierta ha elevado la corrupción moral y las puertas giratorias al nivel de las bellas artes

El avezado e idealista periodista le preguntó al directivo de Telefónica, Eduardo Zaplana, ab initio de la crisis de modelo, si Telefónica y las empresas del Ibex harían algo, dirían algo en defensa de sus clientes. “No dirán ni harán nada, dependen del Gobierno”. César Alierta ha convertido la corrupción moral sistémica y las puertas giratorias en una de las bellas artes. El 22 de marzo de 2012, Telefónica fichó a José Iván Rosa para su dirección de asuntos jurídicos. El fichaje del abogado del Estado se había ultimado, y así se informó, en una cena de José Iván Rosa, y su esposa, Soraya Saénz de Santamaría, con el secretario general de Telefónica, Ramiro Sánchez de León. En cualquier democracia, estoy sería un clamoroso tráfico de influencias. Es a lo que se ha dedicado Telefónica con el filántropo César Alierta. Por las mismas fechas, Telefónica puso sus ojos, y su chequera, en Paloma Villa, exjefa de gabinete de la socialista Trinidad Jiménez cuando fue ministra de Exteriores, y esposa de Eduardo Madina que parecía llamado a ser el secretario general del PSOE.

Eduardo Madina y Paloma Villa.

La fortuna de César Alierta bien protegida en sicavs para que no tribute

Isabel Sartorius, que se ha descrito como reacia al compromiso, busca en César Alierta un protector. También es un buen partido, un viudo de oro, que, además, quiere construir un mundo mejor, empezando por él mismo. Según publica Informalia, Alierta, además de numerosas fincas e inmuebles, tiene varios cargos en diferentes empresas y es socio de tres sicavs: Lierde, Valibesa y Alfa Inversiones) así como una patrimonial llamada Barnsley S.A. Precisamente, en Lierde es donde invierte su fortuna personal. El nombre de la sociedad, constituida en 1994, responde a una aldea abandonada donde él solía pasar las vacaciones. Fue creada para gestionar su patrimonio y el de su familia. La sicav pertenece a un grupo reducido de empresas con un patrimonio superior a los 100 millones de euros y detrás de las que se encuentran apellidos como March o Del Pino. En esta compañía también participaba su fallecida esposa.

Hete aquí que el eximio filántropo, el constructor de un mundo mejor lo quiere construir con nuestros impuestos, pero no con los cuyos, que su fortuna la tiene en ese paraíso fiscal que son las Sicav para que no tribute. Si se quieren, que se casen, pero que no nos abrumen con adulaciones y tomaduras de pelo.


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