Amunt Valencia



Cristina Seguí, Juan García Santandreu y Jorge Campos, en la cabecera de la manifestación. /Foto: elpais.com.

Editorial.

Percibimos como lo más importante sucedido en los últimos meses, como lo que se proyecta con más futuro, la manifestación que tuvo lugar ayer en Valencia por la unidad de España, por la identidad de Valencia y contra los países catalanes. Hasta el momento, todo se mueve dentro de una farsa montada por las élites, de un juego de castas, nacional y periférica, incluida la declaración unilateral de independencia de Cataluña. que al parecer ahora es simplemente simbólica, o la intervención superficial, de opereta, en aplicación del artículo 155. Todo eso, que ha servido para poner en sordina la corrupción rampante, la caja B del PP, la quiebra de la Generalitat catalana sin dinero para pagar las nóminas, es más de lo mismo: comedia bufa, con falsetes de tragedia, dictada por las élites y con una falsa sociedad civil subvencionada haciendo los coros.

Sólo la manifestación de Valencia ha sido convocada, desde la sociedad civil auténtica, no subvencionada, al margen de los partidos tradicionales. El baile de cifras, entre los 15.000 de la Delegación del Gobierno y los 100.000 de la organización, no minimiza el hecho relevante de que grupos identitarios se han manifestado con un fuerte respaldo. Han tomado la calle para quedarse.

En Valencia se ha producido, por de pronto, una novedad. Es la sociedad civil auténtica, no subvencionada, la que toma la calle para defender la identidad de Valencia y de España. La iniciativa tenía que surgir necesariamente al margen de los partidos tradicionales porque estos han utilizado a Valencia como moneda de cambio y la han traicionado. La traicionó el Partido Popular que la entregó de manera nauseabunda en el Pacto del Majestic. El PP cambió poder por identidad, poder por Valencia. Fue la traición de José María Aznar y de Eduardo Zaplana, de todo el PP. Se puso en marcha como ariete del pancatalanismo la Academia Valenciana de la Lengua, que debería llamarse Academia Catalana de la Lengua Catalana, y se desarmó el valencianismo político comprando a sus dirigentes.

Juan García Santacreu.

La izquierda, que siempre propició la quimera de los países catalanes, ha seguido esa estela en niveles totalitarios de ingeniería social. Ante el enfangamiento generalizado del PP en la corrupción, llegó a la Generalitat valenciana un pacto de Gobierno en el que quien manda en las cuestiones claves es Compromís, que es el quintacolumnismo del pancatalanismo, que ha pretendido convertir las escuelas valencianas en un campo de exterminio de la identidad valenciana y del acendrado españolismo de los valencianos. Ximo Puig no es otra cosa que un pelele del pancatalanismo, una figura decorativa, la cara amable de la invasión separatista, que tiene en Mónica Oltra su ariete, con la comparsa de Joan Ribó en el Ayuntamiento de Valencia. En cuando a Ciudadanos, que está inédito, ya está traicionando por Elda sin que Albert Rivera haga nada.

Cristina Seguí. /Foto: elchenews.es.

Al frente de la manifestación han ido relevantes figuras del valencianismo social y del identitarismo, con Juan García Santandreu, Cristina Seguí o José Luis Roberto. También venidos de las amenazadas Islas Baleares, como Jorge Campos. El valencianismo social ha mostrado su poder de convocatoria y puede dar el paso al valencianismo político. García Santandreu ha asegurado que la manifestación “va a suponer un hito en la defensa de la identidad valenciana y española del pueblo valenciano”, que es un “crisol de muchos años de convivencia idiomática y de un sentimiento que verdaderamente ha llegado a tener carta de naturaleza en nuestra Constitución y en nuestro Estatuto”. Estamos de acuerdo con ese diagnóstico. Asimismo, el presidente de la Federació Coordinadora d’Entitats Culturals del Regne de Valencia ha pedido a los ciudadanos que “a partir de ahora estén totalmente movilizados, que en cualquier momento esta manifestación hay que volverla a repetir, como lo están haciendo constantemente los catalanes, defendiendo su identidad española en el contexto de Cataluña. Nosotros debemos defender nuestra identidad valenciana y española en el contexto de nuestra Comunitat, porque no queremos que nuestra lengua valenciana sea suplantada por el catalán, no queremos perder nuestra lengua castellana, que son los dos elementos básicos de nuestra cultura”.

Los partidos tradicionales saben desde el sábado que Valencia nunca más podrá ser moneda de cambio; que la sociedad civil ha proclamado su voluntad de tolerancia cero contra el pancatalanismo y la quimera balcánica de los países catalanes. Valencia ha demostrado su lealtad y su fuerza.

Mientras Valencia esté así de firme, España sobrevivirá. Amunt Valencia.


OPINA EN RAMBLA LIBRE