Roberto Centeno: Lamela, 10; Llarena: 0; la dignidad y la indignidad



Roberto Centeno./ Foto: ramblalibre.com.

Roberto Centeno. Catedrático de Economía.

Justo lo contrario de lo que afirma un miserable juntaletras en El País, sin duda al servicio de la indigna vicepresidente del gobierno Saénz de Santamaría, para quien la política está por encima de la Ley como ocurría en la democracias populares y las repúblicas bananeras. La juez Lamela representa la dignidad, el imperio de la Ley, Llarena, la indignidad al servicio de un gobierno cobarde y traidor. Es la enésima demostración de que en España existen jueces independientes, jueces heroicos porque luego son perseguidos y postergados por la canalla política que nos gobierna, pero no Justicia independiente.

Pablo Llarena. /Foto: diariodeburgos.es.

Como me recuerda el pensador político García Trevijano, “en las insignias del imperio Sacroromano  del Emperador Fernando, nacido en Alcalá de Henares y hermano del Emperador Carlos V, figuraba la leyenda FIAT IUSTITIA ET PEREAT MUNDUS, HÁGASE JUSTICIA Y PEREZCA EL MUNDO”, que el actual Tribunal Supremo ha cambiado por, HÁGASE INJUSTICIA Y QUE LA DELINCUENCIA TRIUNFE . Un Juez no puede cuenta jamás las consecuencias políticas de sus sentencias, eso no sería un Juez sino un político ocupando el puesto de un Magistrado.

Para el juez Llarena, que no ha dudado arrastrar por el fango los principios más sagrados del Estado de derecho, y la defensa más elemental de la unidad de España gravemente amenazada por la actuación de estos golpistas, y no solo en Cataluña sino en Valencia y en Baleares a través de la imposición lingüística y la coacción impune, la Sra Forcadell y sus secuaces pueden salir libres con unas fianzas irrisorias. Una burla insultante de la Justicia y la razón.

Carme Forcadell, a su llegada al Tribunal Supremo. /Foto: lavanguardia.com.

Y, sin embargo, la Sra. Forcadell estaría encarcelada desde hace mucho tiempo en cualquier Estado de derecho, porque es una radical dedicada en cuerpo y alma a la destrucción de la nación española; porque ha sido pieza esencial en un golpe de Estado; porque es una hitleriana totalitaria destacada en la persecución de todos los catalanes no separatistas, que para ella no son catalanes y deberían ser expulsados de la región; y porque es cabeza visible e impulsora de la violencia, la intimidación y los  desordenes públicos, que ha llevado a la fractura social y a la ruina económica a Cataluña para varias generaciones; y a esta miserable y cobarde golpista el Tribunal Supremo la deja en libertad para que pueda presentarse a las elecciones para defender cómodamente la destrucción de nuestra Patria.

El juez Llarena se ha pasado por el forro la petición de cárcel incondicional exigida por la Fiscalía del propio Tribunal Supremo, dañando en forma irreversible el prestigio de la Justicia en nuestro país, y dando la razón a quienes desde fuera nos consideran un país sin Ley sujeto a los caprichos cortoplacistas de la clase política. Ahora los separatistas saben que el máximo tribunal de justicia de España solo puede imponer una fianza ridícula para disuadir a los golpistas de consumar los gravísimos delitos de sedición,  rebelión, insurrección y malversación de fondos públicos. La credibilidad de España como Estado de derecho tardará mucho tiempo en recuperarse.

 

Carta abierta a Carmen Lamela: Usted encarna hoy la dignidad nacional

 


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