Justo castigo para Rubén Alfaro, el Traidor



Carlos González, alcalde de Elche, Pedro Sánchez y Rubén Alfaro, alcalde de Elda. /Foto: ramblalibre.com.

Marcos Casio.

El transfuguismo es como en política se llama a la traición. Las personas dignas y honestas, ante todo, son fieles a sus principios y valores, los que no empeñan ni ante unas siglas, ni unos objetivos. Rubén Alfaro, el ineficaz y inexperto alcalde de Elda, es un contumaz Vellido Dolfos, al que no le importaría asesinar a su rey (se entienda en términos políticos) mientras defeca en las murallas de Zamora, si con tal acto consiguiera gloria y reconocimiento para alimentar su monumental ego.

Afortunadamente no todas las historias acaban tan mal como la del buen Sancho II de Castilla. El socialismo alicantino está ahormando adecuadamente las bellacas andanzas de este personaje, al que lo mismo le daría dirigir el PSOE o el PP, que el Frente Popular, el PACMA o la Unión de Jubilados si con ello colmara sus ansias de poder.

El sanchismo no paga traidores y menos a susanistas de conveniencia, quienes a estas altura ya habrán calado a un tipo que no es de fiar. Si otrora quiso ser un referente de Pedro Sánchez en Alicante trayéndose al secretario general para que respaldara su candidatura a la Alcaldía de Elda, en las primarias socialistas viró por conveniencia con Ximo Puig ante la fallida convicción de un triunfo del aparato respaldado por las voces felipistas de ultratumba. El oportunismo salió derrotado y la foto electoral de Rubén desacreditada.

En diciembre el socialismo alicantino elegirá su líder. Por primarias. Como debe ser. Rubén Alfaro se las prometía muy felices al saberse el paladín de Susana y Ximo Puig.  No tardó en postularse ante la prensa enviando su maquillado currículum a los medios de comunicación para que pregonaran sus gestas caballerescas.

Pero ha caída en la trampa que le han tendido aquellos que con razón no le perdonan. Ahora va contando por ahí que ha retirado su candidatura a favor del alcalde de Jávea, José Chulvi, cuando la cierto es que se han conjurado todos en su contra y le han dejado que resbale alegremente en el borde de la piscina proclamando su candidatura. La certeza de su derrota le ha hecho dar un paso atrás. Quiere confundir a sus afiliados y votantes manifestando que su intención es favorecer la integración del partido. Hasta en eso es cobarde. Tan sólo quiere evitar su derrota en un duelo que él creería seguro que ganaría.

A estas altura ya debe saber que el destino que le espera en la dirección provincial del PSOE es alguna vicepresidencia o vicesecretaría de consolación, que él se encargará de vender como un logro de la unificación de todas las sensibilidades del partido. Caramelitos para los niños llorones que en las organizaciones regalan.

Su única tabla de salvación es mantener a toda costa la Alcaldía de Elda y explotar la presidencia de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias. Porque de lo contrario, le esperan los cuchillos largos de aquellos a los que engañó. Acuérdate Rubén: Roma no paga traidores, ni Elda tampoco.


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