Blas de Peñas, en la senda de Ceaucescu con su pasión rumana



Blas de Peñas, en tiempos mejores. /Foto: elplural.com.

Josep Sansano.

Blas de Peñas, que en realidad se llama Blas Gómez Cuartero, aunque vaya usted a saber, en este personaje nada es lo que parece y todo es falso, está siguiendo, para sorpresa de extraños pero sobre todo de propios, la senda de Nicolae Ceacescu en su contumaz pasión rumana, a la vejez, viruelas.

La familia Ceaucescu.

Le ha entrado tal fijación con Rumanía que su familia española le está dando de lado, como le han dado los pocos medios de comunicación que quedan en Alicante y no sus compañeros de profesión, pues Blas de Peñas nunca ha sido periodista, ni ha tenido estudios para ello, aunque, impostura tras impostura, llegara a presidir la Asociación de la Prensa de Alicante, lo cual indica como está la prensa de Alicante, e incluso, figurando como bibliotecario de tercera en la Sindicatura de Agravios, llegó a hacerse pasar, en usurpación de funciones, por Director de Comunicación de la institución, a cuyo cargo tenía tarjeta Visa con la que tiraba sin medida, con cargo al contribuyente, e invitaba a cubatas a su amigacho Pedro Nuño de la Rosa, que ha reinventado el programa del gorrón en esa cutrez que es Noticias 12.

Tertulia de Noticias 12, con el dúo sacapuntas. /Foto: Twitter.com.

Blas Gómez Cuartero, o Blas de Peñas, o como se llame, quiere ser cónsul de Rumanía en Alicante, como Sancho Panza quería ser gobernador de la Isla Barataria. Bebe los vientos por Rumanía, aunque le toque hacer desmerecida cola tras admiradores y clientes. Dicen incluso que, en las noches de plenilunio, se traviste de conducator y manda reprimir en Timisoara, y sueña con Elena. Y que quiere nacionalizarse rumano porque tiene sorbido el seso, con s, por su impresentable pasión rumana.


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