Recuerdo de Paul Naschy, uno de los grandes mitos del cine español



Fernando Alonso Barahona. Crítico de cine.

Se cumplen cuarenta años del estreno de El huerto del francés (1977), la obra maestra de Jacinto Molina y una de las mejores y a la vez más desconocidas películas del cine español.

 En la noche del 30 de noviembre al 1 diciembre 2009 fallecía a los 75 años en Madrid Paul Naschy, uno de los grandes mitos del cine español, un artista polifacético: actor, director, escritor…rabiosamente independiente y al margen de las modas políticas y las sectas culturales. La eternidad espera al hombre lobo, el viejo Waldemar Daninsky, el luchador valeroso y maldito al que sólo el amor y una bala de plata podían otorgarle la paz. 

Jacinto Molina , nació en Madrid el 6 de septiembre de 1934. Paul Naschy, su alter ego, queda atrapado para siempre en las imágenes inolvidables de un puñado de películas que son historia viva del cine fantástico español, europeo y mundial.



Paul Naschy buceó por muchos campos artísticos, comenzó de meritorio en el cine y de extra (por ejemplo, en Rey de Reyes), y dio lo mejor de su poderosa personalidad en la creación del mítico Waldermar Daninsky: La marca del hombe lobo de Enrique EguiluzLa noche de Walpurgis de León KlimowskyEl retorno de Walpurgis de Carlos Aured… y ya dirigidas por él mismo, las magistrales El retorno del hombre lobo y La bestia y la espada mágica.

Pero Naschy, en la estela de los más grandes (Christopher LeePeter Cushing o el hombre de las mil caras, Lon Chaney) fue también; Drácula, en El gran amor del conde Drácula de Javier Aguirre; jorobado, en El jorobado de la Morgue, de Javier Aguirre; atormentado buscador de infinitos inalcanzables, en Los ojos azules de la muñeca rota de Carlos Aured, en Alaric de Marnac: el mariscal del infierno de León Klimowsky, en El espanto surge de la tumba de Carlos Aured, en Latidos de pánico de Jacinto Molina… O varios personajes en esa alucinada y perversa e inquietante El aullido del diablo, dirigida por el propio Paul en 1987.



Y fuera del género queda esa obra maestra absoluta que es El huerto del francés (1977): realismo, crímenes en serie y una pintura entre Solana y Goya que impresiona de forma profunda y aún espera una urgente reivindicación que la coloque en el alto lugar que merece en la historia del cine europeo.  Junto a su protagonista destacaron dos actrices como María José Cantudo y Agatha Lys en sus respectivos mejores trabajos para el cine .

Paul Naschy fue el responsable de la popularidad del fantástico en España a partir de 1970. Su figura ha sido reconocida y admirada en numerosos países. Hay que recordar que su biografía se ha publicado en Portugal (1997, Fantasporto), sus memorias traducidas y publicadas en Estados Unidos, y sus películas editadas en DVD en Alemania, Inglaterra, toda América y Japón, donde el actor trabajó en varios proyectos de enorme interés tanto  cinematográfico como documental.


Sin embargo su rabiosa independencia personal, su alergia a la corrección política y la complejidad de sus mejores películas no siempre fueron bien comprendidas. Críticos hubo que le menospreciaron, administraciones que no prestaron ayuda alguna y premios que se le negaron. El más escandaloso el Goya de Honor, que la desaparecida Pilar Miró había preparado para él y que se ha quedado para siempre en el tintero. Con el agravante de que poco después la Academia decidió otorgárselo a un representante del cine de género, el muy inferior Jesús Franco.

Conocí a Paul Naschy y a su mujer, Elvira Primavera, en 1990 en el Círculo de Escritores Cinematográficos. Viajé con él a Oporto en 1998 para presentar nuestro libro editado en portugués. Compartimos conversaciones y recuerdos a lo largo de estos años, y libros: Las tres caras del terror (con Luis Alberto de CuencaJuan Manuel de Prada Ángel Gómez Rivero) o La marca del hombre lobo, y sobre todo un inmenso amor al cine de género. En junio de 2009 tuve el honor de entregarle el Premio Nacional de Cinematografía Cultura Viva en compañía de otros grandes de la cultura española.  Escaso reconocimiento en España a una figura de culto entre los aficionados al género fantástico en Alemania, Japón, Estados Unidos …Sus memorias se publicaron en traducción inglesa en USA, algo de lo que pocos españoles pueden presumir. La independencia política, la ausencia  y lejanía respecto de  los clanes de los poderosos del cine español ( esos que sin embargo ya no son capaces de salvar a Fernando Trueba en la taquilla) le causó soledad. Una sensación desde luego relativa y siempre paliada por el cariño de sus miles y miles  de seguidores en todo el mundo.

Paul Naschy superó varios infartos  pero no pudo con el cáncer traicionero. Tras su muerte se sucedieron sus películas póstumas: La herencia Waldemar, montada, Empusa, la película que comenzó a dirigir con otro hombre bueno y buen amigo, Carlos Aured. Y la ultima de todas, el excepcional documental creativo de Juan Pinzás: Las imágenes perdidas. Pinzás, el hombre que metió a Paul Naschy en la fascinante experiencia Dogma (Érase otra vez), rodó una larga y emotiva entrevista con el actor  en la que el hombre lobo español comparte protagonismo con Javier Gurruchaga y el propio Pinzás

Los hombres lobos, como los artistas de raza y genio, nunca mueren. Paul Naschy es ya un mito del cine. Sus películas, su obra abigarrada y personalísima es su mejor herencia. Eterna, además. 

Y revisar o descubrir El huerto del francés constituye sin duda una apasionante experiencia cinéfila .

 


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