Ya era hora: Prisión incondicional para los agitadores sediciosos de Ómnium Cultural y ANC



Uno de los tres coches de la Guardia Civil destrozados ante la Conselleria de Economía. /Foto: elmundo.es.

Luis Bru.

Son los líderes de la trama civil de la sedición, quienes, convenientemente subvencionados, convocan las manifestaciones, marcan los objetivos y agitan a las masas para consequirlos. Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana, y Jordi Cuixart, presidente de Ómnium Cultural ingresan en prisión bajo la acusación de sedición, delito penado con un mínimo de 15 años. La juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela ha decretado su ingreso en prisión sin fianza, tal y como había solicitado la Fiscalía.

La Guardia Civil saliendo de la Conselleria de Hacienda. /Foto: elperiodico.com.

En su auto, la magistrada les hace responsables de las concentraciones en diversos puntos los pasados 20 y 21 de septiembre, para impedir que la guardia civil y la comitiva judicial enviada por el Juzgado de instrucción número 13 de Barcelona pudiera llevar a cabo una serie de detenciones y registros en el marco de la investigación contra las infraestructuras catalanas.

Para la juez, los indicios que existen hasta ahora es que el día 20 de septiembre en el curso de la práctica de una serie de diligencias de entrada y registro “una muchedumbre de personas se concentró ante los edificios registrados”. Dichas concentraciones fueron promovidas por diferentes asociaciones soberanistas “siendo las más destacadas por su capacidad de convocatoria las realizadas por los líderes de las organizaciones independentistas ANC y Omnium”.

Según recoge el auto, a través de las citadas convocatorias se hacia un llamamiento no a una concentración o manifestación pacíficas sino para la “protección” de sus gobernantes e instituciones, mediante movilizaciones ciudadanas masivas, frente a los lugares donde se estaban llevando a cabo actuaciones policiales. En algunas de ellas se expresaba incluso que las concentraciones eran “para parar a la Guardia Civil”.

Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. /Foto: elmon.cat.

Algunos de los congregados pincharon ruedas y destrozaron diversos coches de la Guardia Civil, e impidieron a los agentes y a los integrantes de la comisión judicial abandonar los edificios tras los registros practicados.

Impedir el cumplimiento de la ley

“La finalidad inmediata de las personas que protagonizaron los actos de los días 20 y 21 estaba orientada a impedir que funcionarios de la Administración de Justicia y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pudieran desarrollar sus funciones en cumplimiento de la ley y de las resoluciones dictadas por una autoridad en el seno de un procedimiento judicial”, recoge la resolución judicial.

Según recuerda Lamela, miembros de ANC montaron junto al Colegio de Periodistas un puesto de voluntarios, en donde podían recoger un chaleco de diferentes colores y donde se organizaban los turnos de relevo, y cuyos voluntarios, “conscientes de que con ellos dificultarían la intervención policial, hicieron un cordón ante la puerta de la Conselleria de Economía para evitar que la Guardia Civil se llevara a los detenidos, mientras gritaban a los Mossos ‘no os mereceis la bandera que llevais’, intimando a la Guardia Civil al grito de ‘no saldreis’”.

Para la juez es esencial el hecho de que durante el transcurso de la jornada los responsables de ANC y Òmnium se erigieron como interlocutores de la concentración afirmando que podían mover a los miembros de la concentración para sus fines.


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