Viva la Guardia Civil y con ella España



Ignacio Fernández Candela.
De todas las instituciones que han constituido un pilar de progreso e integridad en España, ninguna como la Guardia Civil conlleva junto su inherente dignidad, el aprecio del Pueblo y el reconocimiento de un sentir mayoritario que late incondicionalmente en nuestra democracia. Siendo Cuerpo de España por la Historia y la tradición de su Honor imperecedero, cada Agente de la Benemérita que lleva con orgullo patrio su identificación es un bastión de Historia, una generación imperecedera de Servicio por la grandeza de la entrega sin condiciones que no sean las heroicas de lo cotidiano. La dimensión de esta  gloria se mide en la responsabilidad de sus empeños por darlo todo en beneficio de todos: unicidad en orden y Ley, bastiones legítimos de nuestra razón de ser protegida por el uniforme emblemático que los identifica con el alma de España.
Sus mártires contra la sinrazón terrorista son ejemplaridad en el Honor sin tacha. La sangre derramada por cumplir con un deber al que llama la eternidad, trasciende la limitación terrena y amerita ante Dios la significancia del sacrificio por la vida del prójimo y la paz por la que se marcha.  Mas la muerte no es el final y la Luz siempre alcanza eterna a sus elegidos.
 
El 12 de octubre es nuestro día de la Hispanidad y con ella el de la Benemérita concepción del universo militar al servicio de España, allá donde se necesite. Pues no es la militarización de la Guardia Civil sino el perfeccionismo de la organización por el mejor desenvolvimiento del conjunto social. Cómo si no entender la actitud de solidaridad por la magnificencia de la firmeza en el desempeño de un deber, grato a los ciudadanos de bien, encomiable por su distinción inequívoca de universalidad y amor a la Patria. Solo puede desear lo que hace con sacrificio, quien  lleva en espíritu la voluntad  intuitiva de la protección y la salvaguarda de los valores en su más firme significación humanitaria. Solo abraza la fe del esfuerzo quien reivindica como propia la capacidad de superación que en conjunto la Guardia Civil ejemplifica con innúmeras prestaciones propias de elegidos por y para la gloria.
 
Con la mirada serena puede cada miembro de la Guardia Civil avistar la Historia de España en lontananza, intemporal, miscelánea de pasado y futuro en una sola grandeza de evolución e integración con la constante de un tiempo continuado de gracia magnánima, profesión guardiana, orgullo de ciudadanos. Ciudadanía mayoritaria por generaciones de memoria indeleble, cuando gritan unísonos conscientes de la dignidad por los grandes uniformados para ensalzarlos con un ¡Viva la Guardia Civil!, emanado de las agradecidas entrañas. Y con ella Viva España.

OPINA EN RAMBLA LIBRE