Podemos, ubicado en tierra de nadie



Pablo Iglesias. /Foto: farodevigo.com.

Ignacio Fernández Candela.

La ignorancia crea realidades paralelas y el mejor ejemplo es la horda de recientes políticos que despachan la realidad de España con sus enfermizas quimeras. Podemos está ubicado en la tierra de nadie que se han buscado  en el 1 de octubre para extraviar definitivamente la dignidad democrática. Dar pábulo democrático todavía a Pablo Iglesias es un acto de fe ciega y fanática  siguiendo los postulados de lo radical sin coherencia política-concreta que se le sepa más allá de sus exabruptos habituales-que defender. Otra cuestión sería saber hasta cuánto influye el pago por los servicios prestados al introducir el bolivarismo en España, la verdadera razón de ser podemita.
 
Pero no solo son responsables los que se inventan la Historia para manipular la realidad catalana y su dependencia de España, sino también los políticos que desde el Gobierno han consentido que se haya extrapolado el vicio autonómico hasta tomar forma de sublevación peligrando la integridad territorial.España observa atentamente a quienes poseen la responsabilidad de afrontar este pulso contra todos.
 
Hoy es un día clave para que los españoles den una lección democrática a la minoría selecta de la corrupción catalana que ha cruzado todos los límites atentando contra la libertad de un país. Está por ver el alcance de la agresión si es verdad que se han repartido armas para la jornada. No obstante en las instituciones democráticas no ocultan la empatía por la violencia los que dicen representar a parte del noble pueblo catalán que vitorea y celebra la presencia de terroristas.
 
  Esta incertidumbre es de una absurdidad incalificable, peligrosa, pero hace mucho tiempo que lo absurdo forma parte de la política como también el riesgo de no evitar la inercia de torpezas inusitadas.  No hay modo de entender no ya la proclamación de una independencia tan deseada como impracticable, sino también la inmediata continuidad de una  república catalana construida desde la inexactitud, la inconsistencia, la malversación y el oscurantismo hasta rozar el ridículo encadenado que ha trascendido mundialmente. No hay dignidad que valga por mucho que sacerdotes afectos a la causa independentista ejerzan de fariseos y muestren su hipocresía junto al desentonado cántico desintegrador del obispado.
 
Hoy sobran las resistencias en las calles rememorando tiempos pasados. Falta la lucidez para comprender que nada es igual y que el que delinque en democracia es sometido por el imperio de la Ley que posibilita la convivencia. No hay justificación para una resistencia ni honor en la batalla contra un Estado de Derecho donde actualmente Cataluña es una nota disonante ante las civilizaciones más evolucionadas, hoy atentas al devenir de los acontecimientos con una sociedad sesgada, esto es lo más indignante, por una casta parasitaria que ha intoxicado Cataluña y la usa como ariete contra todos con el fin de encubrir, tras el argumento político, los delitos comunes que coleccionan los secesionistas desde hace décadas. Una cortina de humo que intenta cubrir las calles acompañada de un incendio ideológico, cuya única trascendencia es la mentira concatenada que se empeña en socavar el y el orden constitucional que obligan a defender con el despliegue de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
 
Nadie sabe lo que sucederá hoy, pero seguro que será nada digno para los transgresores; esperemos que no irreparable.
 

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