1808: Un tambor heroico resuena en el Bruch



Enrique de Diego.

El 9 de febrero de 1808, el general Guillaume Philibert Duhesne se posesiona de Cataluña. Como en el resto de España, el francés actúa como un invasor, y no como un aliado, que es la artimaña utilizada. Cataluña es especialmente patriótica y católica. Lo demostrará en Gerona. Y con una de sus hijas que será icono del heroísmo femenino: Agustina de Aragón.

Será en Cataluña donde los patriotas españoles consigan sus primeras victorias alentando la moral de la resistencia. España está invadida y humillada y Cataluña no falla, sino que toma la delantera. Cataluña insurrecta y española. El 4 de junio sale una columna de franceses de Barcelona al mando del general Schwartz. Llevan la misión de castigar a las poblaciones de Manresa e Igualada. En la primera se ha producido la quema del papel sellado y la segunda es un importante nudo de comunicaciones en manos de los patriotas. La columna es numerosa: está formada por 3.800 soldados, la mayoría italianos y suizos.

A su encuentro salen unidades del Ejército regular y, sobre todo, los somatenes de Manresa, Igualada y Tárrega. Se han reunido cerca de dos mil hombres dispuestos a todo. Con mejor conocimiento del terreno, preparan una emboscada y vencen al enemigo, que deja trescientos cuerpos sin vida en la retirada.

Los ejércitos de Napoleón no están acostumbrados a la derrota, así que el 14 de junio parte con ánimo de vengar la afrenta el general Joseph Chabran con nutrida tropa de veteranos de cien batallas. Le salen de nuevo al paso los españoles mandados por Joan Baget con los tercios de Lérida y Tárrega. Cuando se entabla la batalla, en lo más cruento del combate, resuena imperioso un tambor de guerra, tocado con fuerza por Isidre Lluça i Casanoves. El sonido rebota y reverbera en las paredes de Monserrat y la moral de los franceses se resquebraja pues piensan que se les cae encima un ejército muy superior, que a los españoles les llegan refuerzos, y se baten en retirada sin orden y concierto. Por dos veces los franceses han sido vencidos.

Isidre Lluça i Casanoves nació en 1791 en Santpedor (Barcelona) y murió el año 1809.

En el monumento que conmemora su hazaña se lee: “Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí”.


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